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miércoles, 6 de febrero de 2013

Cruzada contra el hambre


El día lunes 21 de enero, el gobierno lanzó el programa llamado “Cruzada contra el hambre”, que pretende focalizar este desafortunado tema, como parte importante de las políticas públicas. La situación social del país es muy grave. Se estima que cerca de 16 millones de personas no sólo viven en la pobreza, sino prácticamente en la indigencia.

El tema del hambre nos remite necesariamente a la situación del campo mexicano. Durante los últimos años años el agro se ha estancado. El balance arroja que el PIB agropecuario solo creció poco más de 2% en promedio, durante los últimos seis años.

Haciendo un recuento de este sexenio y del sexto informe de gobierno, tenemos que el Banco Mundial declaró que entre el periodo comprendido a finales del año 2006 y principios del 2008, el precio de los alimentos en general se incrementó en casi 50%. ¡Que difícil condición viven ahora las familias mexicanas para alcanzar su alimentación!

No hemos olvidado que al iniciar enero del año 2007, a escasos 35 días del anterior gobierno, los precios de la tortilla se dispararon “sorpresivamente” de los seis pesos en que se vendía en noviembre del año 2006 a niveles de 9-10 pesos por kilogramo en el Distrito Federal.

Incluso se reportó que en algunas entidades de la República llegó a 15 pesos. Esto representó un desmedido incremento de 67% en un solo mes para el caso de la Ciudad de México y de 150% en el interior del país. Además, los precios del trigo y del arroz se duplicaron y triplicaron, respectivamente en el mismo periodo, lo que se tradujo en el incremento del 42% de la canasta básica alimentaria.

Por otra parte, el cambio climático, traducido en sequía ha golpeado duramente al campo mexicano. Nuestros agricultores y ganaderos de 19 estados del país, han sufrido inmisericordemente sus consecuencias. Las imágenes de animales muertos por falta de agua y de alimentos no son suficientes para ilustrar la desesperación de miles de familias rurales que ven desaparecer su único patrimonio y su manera de sobrevivir.

Nuestra nación se encuentra ubicada a nivel mundial, como el tercer país que más redujo su producción de alimentos por el fenómeno de la sequía. Lo cual es preocupante porque la cosecha se redujo en 30%, mientras las importaciones se elevaron a 35%.

En el caso del maíz, las pérdidas han alcanzado los 9,000 millones de pesos. En el caso del frijol, del cual se perdieron el 60% de las cosechas, fueron 6,000 millones de pesos, los que los agricultores mexicanos dejaron de percibir este año. Nuestro país consume 32 millones de toneladas métricas de maíz, de las cuales importa 6.9 millones, una quinta parte. Sin embargo, se tiene previsto que el maíz que importamos de Estados Unidos llegue más caro, por los problemas de sequía que también manifestó dicho país.

Con relación a los cítricos, se tiene pronosticado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que nuestro país producirá 294,000 toneladas de naranjas, limones y toronjas en la temporada 2011-2012, lo que representa una caída de 17.4% frente al ciclo inmediato anterior.

En cuanto al trigo, se tiene registrado un lastimoso record en importación, ya que suma 741 millones de dólares, un aumento interanual de 32.4%, de acuerdo a los datos establecidos por el Banco de México. El monto es superior al máximo histórico alcanzado en el 2008, cuando las compras externas llegaron a 637 millones de dólares.

Por lo tanto, el tema de la pobreza no sólo es un problema de distribución de alimentos, sino sobretodo de productividad, de rescate del campo mexicano. No nos podemos aventurar al futuro sin el soporte de un campo productivo y con mayor bienestar.

sábado, 14 de julio de 2012

LA MAREA CHINA

Por Dr. Martín Vera

En el año de 2011, la industria automotriz mexicana ocupó el 8º lugar por unidades producidas y el 6º en unidades exportadas. Además contribuyó con 3.6% del PIB, 20.3 del PIB manufacturero y 28.4 de las exportaciones manufactureras del país. Además, es uno de los sectores con mayores empleadoras del país con más de 550 mil empleos directos e indirectos.

No obstante, las ventas de automóviles nuevos han tenido retrocesos. Por ejemplo, la exportación de unidades hacia Estados Unidos sufrió una reducción de 25.3%, a Europa de 40.8% y a Asia de 65.7%.

Además, por si no bastara, en los próximos años la industria automotriz se verá amenazada por la evidente tecnología automotriz de China, quienes están exportando vehículos a bajo costo y de alta calidad y cuyo repliegue mundial obedece a una estrategia de relanzamiento global de automóviles que podría hacer añicos muchas industrias nacionales, incluyendo la nuestra.

El centro de estudios China-México, asevera que en menos de una década la industria automotriz china aprendió a fabricar automotores, gracias a los acuerdos con fabricantes que se establecieron en el país, atraídos por el mercado más grande del mundo. Actualmente existen 45 marcas chinas con capacidad para producir automotores, y 20 de ellas están en condiciones de competir con las mismas reglas con fabricantes japoneses, coreanos, alemanes y estadounidenses por el mercado.

Muchas empresas tecnológicas de prestigio ya fabrican en China cumpliendo todos los estándares de calidad exigidos en la Unión Europea, Japón, Estados Unidos, etc. Los chinos, que no tienen ni un pelo de tontos, quieren fortalecer su joven industria automovilística y hacerla tan competitiva como la de los occidentales, coreanos y japoneses, pero simplificando el proceso de investigación y desarrollo que ha costado décadas y montañas de dinero.

Algunas de las industrias chinas ya se han presentado en los salones más importantes con el aval de cinco estrellas en seguridad, y aunque todavía son muy pocas, la mayoría cuenta con esos estándares internacionales para la fabricación y el resto no tardará mucho en alcanzarlo. El salto a América latina y a México se dará por Brasil, con quien tenemos un acuerdo que está en la polémica y que tiene tras de sí la experiencia con Argentina.

Es evidente que si no se toman decisiones a tempo no habrá camino de regreso y el boquete para la economía mexicana será enorme e irreversible.