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sábado, 14 de julio de 2012

LA MAREA CHINA

Por Dr. Martín Vera

En el año de 2011, la industria automotriz mexicana ocupó el 8º lugar por unidades producidas y el 6º en unidades exportadas. Además contribuyó con 3.6% del PIB, 20.3 del PIB manufacturero y 28.4 de las exportaciones manufactureras del país. Además, es uno de los sectores con mayores empleadoras del país con más de 550 mil empleos directos e indirectos.

No obstante, las ventas de automóviles nuevos han tenido retrocesos. Por ejemplo, la exportación de unidades hacia Estados Unidos sufrió una reducción de 25.3%, a Europa de 40.8% y a Asia de 65.7%.

Además, por si no bastara, en los próximos años la industria automotriz se verá amenazada por la evidente tecnología automotriz de China, quienes están exportando vehículos a bajo costo y de alta calidad y cuyo repliegue mundial obedece a una estrategia de relanzamiento global de automóviles que podría hacer añicos muchas industrias nacionales, incluyendo la nuestra.

El centro de estudios China-México, asevera que en menos de una década la industria automotriz china aprendió a fabricar automotores, gracias a los acuerdos con fabricantes que se establecieron en el país, atraídos por el mercado más grande del mundo. Actualmente existen 45 marcas chinas con capacidad para producir automotores, y 20 de ellas están en condiciones de competir con las mismas reglas con fabricantes japoneses, coreanos, alemanes y estadounidenses por el mercado.

Muchas empresas tecnológicas de prestigio ya fabrican en China cumpliendo todos los estándares de calidad exigidos en la Unión Europea, Japón, Estados Unidos, etc. Los chinos, que no tienen ni un pelo de tontos, quieren fortalecer su joven industria automovilística y hacerla tan competitiva como la de los occidentales, coreanos y japoneses, pero simplificando el proceso de investigación y desarrollo que ha costado décadas y montañas de dinero.

Algunas de las industrias chinas ya se han presentado en los salones más importantes con el aval de cinco estrellas en seguridad, y aunque todavía son muy pocas, la mayoría cuenta con esos estándares internacionales para la fabricación y el resto no tardará mucho en alcanzarlo. El salto a América latina y a México se dará por Brasil, con quien tenemos un acuerdo que está en la polémica y que tiene tras de sí la experiencia con Argentina.

Es evidente que si no se toman decisiones a tempo no habrá camino de regreso y el boquete para la economía mexicana será enorme e irreversible.

viernes, 19 de agosto de 2011

MIneria y pueblos indigenas

PUNTO DE ACUERDO PRESENTADO EN EL CONGRESO SOLICITANDO UN INFORME SOBRE LAS LICITACIONES OTORGADAS EN AREAS TERRITORIALES INDÍGENAS, EL IMPACTO ECONÓMICO, AMBIENTAL Y LAS RELACIONES LABORALES SUBSISTENTES, ESPECIALMENTE EN LAS MINAS DE ORO Y PLATA.

Diversos integrantes del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, de conformidad con lo previsto en el artículo 79, numeral I del Reglamento de la Cámara de Diputados, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea la presente proposición con punto de acuerdo con base en la siguiente:
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

El sector minero tiene una gran importancia en la historia, la economía, la organización social, el presente y el futuro de México. La diversidad y abundancia de minerales de nuestro territorio, siempre ha sido una de nuestras mayores riquezas. Ello queda claro con las motivaciones de las misiones españolas hacia nuestro país, el litigio juarista con las compañías mineras y el énfasis del Constituyente del 17 en la redacción de un amplio, detallado y pleno de soberanía artículo 27 constitucional, que es el fundamento más sólido del estado nacional.

Los recursos naturales son primordiales, esenciales para la subsistencia del país, incluso por su relación con la cultura, la identidad y el desarrollo de nuestros pueblos indígenas. De ahí que en el año de 1992, al reconocerse la configuración pluricultural de nuestra Nación, se estableció que la minería debe ser una actividad adecuadamente regulada, que reconozca su estrecha relación con el régimen de la propiedad rural por tratarse del subsuelo, afectada por el régimen de concesión que establece el citado ordenamiento, pero que no debe estar exento de integrar las preocupaciones e intereses de los pueblos indígenas y las comunidades rurales.

No obstante, esa visión nacionalista y cultural de la minería, se ha distorsionado con el tiempo y ha vuelto la propiedad nacional usufructo extranjero y a los pueblos étnicos, de herederos del patrimonio nacional en siervos de las grandes empresas.

Al día de hoy existen 286 empresas con capital extranjero operando en México, las cuales manejan un portafolio de 757 proyectos en total. En 25 estados de la República Mexicana hay presencia de empresas con capital extranjero realizando trabajos de minería, concentrándose el mayor número de proyectos en Sonora con 180, Chihuahua con 112, Durango con 82, Sinaloa con 80, Zacatecas con 62, Jalisco 46, Oaxaca 32, Guerrero con 21, Baja California con 16, Nayarit con 16, Guanajuato 12, Michoacán 15, San Luis Potosí con 12, Chiapas y Coahuila con 9, Baja California Sur tiene 7 y Colima cuenta con 9; el Estado de México, Puebla y Querétaro, con 7, Nuevo León con 5, Veracruz con 5 y finalmente con 2 proyectos para cada uno de los estados de Hidalgo, Morelos, Tamaulipas.

Del total de empresas con capital extranjero operando en nuestro país, el 73% (210) tienen sus oficinas centrales en Canadá, 44 en Estados Unidos (15%), 8 empresas de Australia (3%), el Reino Unido 6 (Inglaterra) representando el 2%, Japón con el 2% que corresponde a 4 empresas, la República Popular China con 3 empresas, Corea del Sur e India con 2 empresas al igual que Perú; con poco más del 1% y Luxemburgo, Chile, Italia, Bélgica y Holanda poseen una empresa cada uno. sumando menos del 1% del total.

Hay casos relevantes que ilustran el grave desequilibrio y afectación de los bienes nacionales que estamos señalando, como característica de la política minera de este y del anterior sexenio gubernamental. En el año 2009, en el Estado de San Luis Potosi, la empresa First Majestic Silver adquirió 22 concesiones otorgadas a la canadiense Normabec, quien ha realizado sus trabajos de exploración principalmente en la mina Santa Ana. Dicha explotación se ha efectuado en 6 mil 326 hectáreas otorgadas a la minera por el gobierno federal a cambio de tres millones de dólares.

De esta extensión territorial, aproximadamente el 70% se encuentra en Wirikuta, declarada área natural protegida en enero de 2000. Asimismo, datos de la Dirección General de Minas de la Secretaría de Economía indican que la empresa canadiense explora en busca de plata y oro.

Dicho proyecto establece que se construirá un túnel de 2 mil 300 metros que atravesará la veta madre, donde se presume que aún hay una gran cantidad de plata. Incluso los trabajos se desarrollarán a 300 metros de profundidad y en otras a 700, según el relieve. También se destaca que no hay un plan claro de explotación subterránea para desviar los flujos hidrológicos, ya que se tienen indicios que el agua ya no sale a los manantiales, sino se queda en las minas.

Este es un claro ejemplo de la discrecionalidad y el alcance de las concesiones mineras, otorgadas en medio de una doble política o una doble moral gubernamental, que por una parte dice proteger las áreas naturales, como lo demandan los pueblos indígenas y, por la otra, autoriza la devastación de los mismos territorios. Y la historia se repite en todos los rincones mineros del país. Ello sin contar las dudas sobre la vigilancia de las autoridades ecológicas, que deberían prever el impacto ambiental, pero que son objetadas por las asociaciones rurales e indígenas.

La minería mexicana, hoy día, presenta opacidad en el otorgamiento de las concesiones, rapacidad en el acceso ilimitado a las reservas naturales; desplazamiento de las comunidades originarias, terribles condiciones laborales, impregnadas con frecuencia de dolor y muerte, como en sabinas o en pasta de conchos.

La minería también nos sitúa en el debate del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas sobre los bienes nacionales, del suelo y del subsuelo. Nuestro grupo Parlamentario ya presentó un proyecto, en ese sentido, de reforma constitucional en la LX Legislatura y va a pedir que se retome su análisis y dictamen.

¿Qué ha cambiado para los indígenas del país de la colonia hasta ahora? La respuesta es que han pasado de una condición de servidumbre a otra de explotación y marginación industrial. Ello afecta sus intereses y presumiblemente los intereses de la nación. Por ello, es un imperativo pedir cuentas de esta situación y exigir las políticas y programas que afronten y transformen de una vez por todas, el atraso, el rezago y el abuso que se da en medio de esta actividad.

Por lo anteriormente expuesto, presento a esta Honorable Asamblea la siguiente proposición, conforme al siguiente:

PUNTO DE ACUERDO

ÚNICO.- Se exhorta a las Secretarias de Energía, Economía, de Medio Ambiente y de Trabajo y Previsión Social para que proporcionen de manera urgente un informe integral sobre las licitaciones otorgadas en áreas territoriales indígenas, su impacto económico en los últimos diez años, la informacion sobre la existencia de dictamenes de impacto ambiental y las características salariales y de relaciones laborales subsistentes, espacialmente en las minas de oro y plata. Se plantea que dicho informe contenga un apartado específico de compromisos para enfrentar su problemática con políticas y programas públicos concretos y en el corto y mediano plazos.

Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión, agosto de 2011

domingo, 23 de mayo de 2010

Seminario de Reforma Politica en el Congreso Mexiquense


Se esta efectuando en Toluca, en el Instituto de Estudios legislativos del Congreso Local, de muy buena calidad:

lunes, 5 de abril de 2010

Diplomado sobre Reforma Politica en México

Una atenta invitación a un Diplomado sobfre Reforma Política que se efectuará proximamente en la Cámara de Diputados:



Comisión de Puntos Constitucionales

UNAM, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
División de Educación Continua y Vinculación

DIPLOMADO
“ELEMENTOS Y ESTRATEGIAS DE REFORMA POLÍTICA EN MÉXICO”

Dirigido a Legisladores, asesores parlamentarios, estudiantes e investigadores (de Ciencia Política, Administración Pública, Derecho, Sociología, Economía, Relaciones Internacionales, Antropología), funcionarios públicos de los tres niveles, académicos y personas relacionadas con la investigación, el servicio público, la organización y liderazgo político y partidista, la participación ciudadana y el impulso a las pautas para la transformación del Estado Mexicano, en cualquiera de sus ámbitos, que deseen ampliar sus conocimientos y desarrollar sus habilidades en la gestión del cambio político.

Sede: Aula 4 del Palacio Legislativo de San Lázaro, edificio “I”, PB

Fechas: del 10 de mayo al 24 de septiembre de 2010.

Informes e inscripciones del 5 AL 30 DE ABRIL DE 2010, de 9 a 15:00 hrs., en los teléfonos 5628 13 00 y 5420 1760 exts. , 04455 3666 51 85, 044 55 29212480, en el e-m@il: conocimiento_global@yahoo.com.mx, así como en la Comisión, ubicada en el tercer piso del edificio “D”, del Palacio legislativo de San Lázaro.

Cupo limitado.

Se otorgará constancia con valor curricular.

OBJETIVO GENERAL:

Analizar los conceptos fundamentales del régimen político, sistemas electorales, redistribución del poder público, participación ciudadana, entre otros temas, y proponer alternativas para dar viabilidad a la Reforma Política y de Gobierno en todos sus aspectos y etapas.

METODOLOGÍA

Se desarrollarán 6 módulos, con 60 sesiones de trabajo los días lunes, miércoles y viernes de 8 a 10 de la mañana, en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Los ponentes que participarán en el Diplomado serán investigadores, profesores de educación superior, funcionarios públicos y responsables de organismos no gubernamentales, con la idea de generar una discusión multidisciplinaria sobre los temas antes descritos y llegar a establecer metodologías que ayuden a consolidar la Reforma del Régimen Político y de Gobierno y esto sea traducido en un mayor nivel de gobernabilidad social y rendimiento institucional.

EVALUACIÓN: 80% de asistencia como mínimo y las evaluaciones aplicadas en cada módulo.

Módulo I. El Régimen Político
Fechas: 10, 12, 14, 17, 19, 21, 24, 26, 28, 31 de mayo
Ejes Temáticos:
La relación entre poderes.
El Poder Ejecutivo.
El Poder Legislativo.
Presidencialismo, Parlamentarismo y semipresidencialismo.
La Jefatura de Gabinete
La reelección en cargos de elección popular
Elementos que configuran una crisis política.
Escenarios de reforma política en el mundo


Módulo II. El Régimen de Gobierno
Fechas: 2, 4, 7, 9, 11, 14, 16, 18, 21, 23 de junio
Ejes Temáticos:
El régimen de la Administración Pública Federal
El control presidencial sobre la administración pública, alcance y profundidad de los tramos de control
Responsabilidad política y eficacia en Secretarías de Estado y en ministerios de Estado
Los órganos constitucionales autónomos
La profesionalización de la administración pública
La evaluación del desempeño en la gestión pública
Juicio político y régimen de responsabilidades
Limitaciones institucionales y gobernabilidad.


Módulo III. El Régimen Electoral
Fechas: 25, 28, 30 de junio, 2, 5, 7, 9, 12, 14, 16 de julio
Ejes Temáticos:
La implementación de las reformas electorales de 1994, 1996 y 2007.
El nuevo contexto electoral y la necesidad de reformas.
Factores para perfeccionar el modelo electoral.
El IFE en la democracia mexicana
El Registro nacional Ciudadano y la Cédula de Identidad Ciudadana
El Tribunal Electoral
Partidos, coaliciones y alianzas
Alcances de una Ley General de Partidos


Módulo IV. El Sistema Federal
Fechas: 19, 21, 23, 26, 28, 30 de julio, 2, 4, 6, 9 de agosto
Ejes Temáticos:
El sistema federal dual y central mexicano
Competencias federales y locales.
El fortalecimiento regional y metropolitano.
Hacia un sistema de ciudades
El federalismo fiscal
El gasto federal descentralizado
El sistema de representación federal en las entidades federativas
La reforma municipal


Módulo V. Democracia y Participación Ciudadana
Fechas: 11, 13, 16, 18, 20, 23, 25, 27, 30 de agosto y 1 de septiembre
Ejes Temáticos:
Nuevos movimientos ciudadanos.
Ciudadanía y gobernabilidad.
Modelos de participación ciudadana.
Las candidaturas ciudadanas
Referéndum, plebiscito, revocación de mandato e iniciativa popular
La terciarización económica y social en el mundo
Organización social y empresas sociales
El desarrollo de los organismos no gubernamentales
Mecanismos de participación ciudadana en las políticas públicas


Módulo VI. Reforma del Congreso
Fechas: 3, 6, 8, 10, 13, 15, 17, 20, 22 y 24 de septiembre
Ejes Temáticos:
Marco constitucional
Viabilidad de Ley Orgánica y Reglamento compartidos
Integración de las cámaras
El proceso legislativo: plazos, métodos, iniciativa preferente, negativa ficta
Atribuciones y desempeño del Pleno
Las comisiones
El cabildeo y la gestión de causas
El sistema de información legislativa
La profesionalización técnica
La rendición de cuentas
Eficacia en las funciones de control y fiscalización del poder público

viernes, 19 de marzo de 2010

COMUNICACIÓN PARA EL MANEJO DE CRISIS

Karina de la Riva

En nuestra sociedad actual, la comunicación se ha convertido entre otras cosas, en valor agregado para la gerencia, donde se caracteriza como clima, valores o cultura organizacional. La comunicación a su vez, ha sido asumida en las organizaciones como la creadora de conflictos, la que los elimina o maneja. La comunicación es considerad como la nueva dirección de la empresa, para crecer o aprender de las crisis, negociar o ganar. Las crisis y los conflictos forman parte de los procesos gerenciales y comunicacionales en los que se producen cambios intra organizacional o extra organizacional.

La comunicación ha sido entendida con esa connotación especial en la gerencia contemporánea, que la utiliza para la negociación y la mediación; siendo las dos estrategias para solucionar crisis y conflictos. La comunicación es entonces asumida como una herramienta, como un arte y un proceso para la resolución.

Es importante conocer que significa una crisis y que un conflicto. De la manipulación a aprovechamiento de la crisis dependerán los resultados. Puede ser asumida como un problema o como una oportunidad. Por otra parte un conflicto es la condición de choque de intereses entre personas u organizaciones que mantienen interdependencia, que perciben que la otra parte tiene la culpa, que están en estado emocional tenso o irritable y que el comportamiento de las partes ocasiona problemas al grupo u organización. Los conflictos se dan ante diferencias de opiniones, criterios y conceptos, y es un ejercicio de resistencia y control.

Una crisis encierra varios conflictos, pudiendo haber conflictos sin crisis. De hecho, lo más visible de los conflictos es la crisis; ella es la punta del iceberg, las divergencias manifiestas emocionales o racionales. Toda esta fragilidad de las crisis y los conflictos evidencia la importancia de la formación y/o preparación en comunicación para el manejo de crisis y conflictos en la gerencia contemporánea.

HIPOTESIS

En ese contexto, con la presente investigación pretendemos abordar diversas situaciones que se hacen necesarias para identificar una crisis y prevenirla; se proporcionarán las herramientas y metodologías para prevenir y resolver crisis de medios de comunicación; se hará mención de las herramientas para atender una crisis súbita de manera eficaz y oportuna, minimizando el daño para la empresa, y por último haremos referencia de algunas técnicas para manejar la comunicación adecuadamente durante una situación de crisis.
CRISIS

• Situación que pone en juego la reputación de una persona, institución u organización, su relación con sus principales públicos y su eficiencia.
• En el peor de los casos, una crisis puede afectar la viabilidad de la institución.
• Los problemas que pueden ser controlados a través de los mecanismos normales de la organización o la institución no se consideran crisis.
• El objetivo último, es preservar la reputación de la Institución.

Cuando estalla una crisis
• Sorpresa.
• Falta de información.
• Escalada de los eventos.
• Perdida de control.
• Intenso escrutinio público.
• Opinión de “buenos/malos”.
• Pánico.
• Visión de corto plazo.

Origen
Por su origen pueden ser de dos tipos:
• Endógenas: un elemento interno desata la crisis.
• Exógenas: provocadas por un elemento externo.
Las causas pueden ser:
• Fenómenos naturales
• Conflicto con terceros
• Errores gerenciales o de operación (principal causa de crisis).
• Declaraciones desafortunadas
• incluso cuando uno mismo provoca la crisis

Tipos
Latentes: Son las más comunes y es difícil identificar su potencial de crisis en las primeras fases. Por ello es importante aprender a prevenirlas. Las causas más frecuentes son:
• Un problema que no identificado o cuyo riesgo ha sido minimizado.
• Errores humanos o de la administración.
• Un problema que sigue su curso, mientras el Comité espera que no escale a dimensiones superiores.
Súbitas: No pueden preverse, pero se puede atenuar sus consecuencias con un buen manejo. Las causas más frecuentes son:
• accidentes,
• secuestros,
• sabotajes,
• fraudes,
• atentados,
• desastres naturales

MITOS QUE SURGEN
Primer mito
“Las instituciones, personas o empresas responsables, serias y bien manejadas no tienen crisis”
Segundo mito
“Basta con arreglar el problema para resolver la crisis”

Impacto de una crisis
• Imagen y reputación
• Ventas y ganancias
• Pérdida de empleos
• Intervención de las autoridades
• Incremento repentino en gastos operativos
• Capacidad de gestión
• Acciones legales en perjuicio de la Institución o sus directivos.

Niveles de una crisis
Nivel A
Los problemas de todos los días Un acontecimiento que afecte, o pudiera afectar la operación normal de la institución o la reputación de la misma pero que permanece bajo control dentro de los parámetros de los planes operativos o administrativos.
Nivel B
Las señales de advertencia Acontecimiento que obliga a implementar procedimientos de urgencia operativos/administrativos, de protección civil y preventivos en materia de comunicación para evitar que se convierta en crisis.
Nivel C
El nivel de alarma Un acontecimiento que afecta, o pudiera afectar la operación normal que escapa de nuestro control, se hace del conocimiento público y afecta nuestra reputación.

¿Cuándo se hace pública una crisis?
• Rumores
• Filtraciones
• Ley de acceso a la información pública
• Investigaciones periodísticas
• Interesados (clientes, comunidad, ONG´S, personal inconforme) haciendo denuncias a través de los medios de comunicación

Solución de la crisis
Es importante recordar que hay dos caminos paralelos para resolver una situación de este tipo:
• Las medidas para corregir el problema.
• La adecuada comunicación de estas medidas.

Pasos inmediatos
• Identificar el problema.
• Informarse lo mejor posible acerca de la situación.
• En caso de ser necesario, buscar apoyos adicionales.
• No intentar resolver solo el problema.
• Contactar al más alto nivel de la institución u organización para planear la ruta de acción.
• Identificar a los públicos más afectados por la situación.
• Definir los mensajes clave a comunicar y pensar en las respuestas apropiadas para las preguntas que pudieran surgir.
• Jerarquizar las acciones a seguir en el corto plazo.
• Seleccionar y capacitar a un vocero.
• Realizar acciones inmediatas para atender el problema y comunicarlas a los públicos clave para transmitir responsabilidad, honestidad y apertura.

¿Qué decir y qué hacer?
• Identificar a todos los públicos afectados o que esperan información al respecto.
• Entender las diferencias entre ellos para segmentar los mensajes.
• Cuál es el mejor canal para comunicarse con cada uno.
• Quién es el mejor vocero para cada público.
• En qué orden de prioridad vamos a comunicarnos con ellos.
• Demostrar que hemos identificado el problema y que estamos tomando las medidas adecuadas para resolverlo.
• Comunicar un número reducido de mensajes clave a los públicos apropiados (sobre informar puede resultar contraproducente).
• Comunicar solamente aquello de lo que estamos completamente seguros.
• NUNCA MENTIR
• No comentar situaciones hipotéticas o especular.
• Convencer de su disposición para comunicar los hechos relevantes de la crisis y mantenerse abierto a la comunicación a lo largo de la misma.
• Ser firme en la toma de decisiones.
• Mantener la calma.
• Evitar decir: “Sin comentarios”.
• Comunicar todas las malas noticias de una sola vez.
• Definir mecanismos de retroalimentación.
• Llevar una bitácora de la crisis.
• Dar seguimiento y evaluar la situación.
• No dejar de comunicar aún cuando se haya resuelto la crisis.

La actitud pública
• Asumir la responsabilidad por lo que ha ocurrido.
• Disculparse, si es necesario.
• Mostrar preocupación por lo que ha sucedido.
• Describir lo que se está haciendo para resolver el problema.
• Explicar las medidas que se están tomando para asegurarse de que no volverá a ocurrir.
• Mencionar cómo planeamos mantenerlos informados sobre lo que está ocurriendo.
• Reforzar la importancia que sus públicos tienen para la institución u organización.

Los errores más comunes
• Lentitud en la toma de decisiones.
• Comunicarse con ciertos públicos y olvidarse del resto.
• No contar con información básica preparada de antemano.
• Olvidarse de la prensa.
• Evadir a la prensa.
• No buscar retroalimentación de los públicos clave.
• Escuchar a la gente equivocada.
• Ser negligentes o deshonestos.

El papel del consultor
SI
 Reunir toda la información posible.
 Evitar los vacíos de información comunicando lo antes posible.
 No apresurarse a comunicar por la presión de los periodistas u otros grupos.
 Determinar el formato de la comunicación (nota de prensa, carta, reuniones con representantes, conferencia de prensa...).
 Establecer un mecanismo de monitoreo inmediato en todos los medios para comprobar el alcance de la crisis.
 Determinar la secuencia y la coherencia de la comunicación, en caso de que se trate de una crisis con extensión en el tiempo.
 Aconsejar sobre la política de la compañía en cuanto a rumores e imprecisiones aparecidos en los medios de comunicación.
 Proponer el plan de acción para el relanzamiento de la imagen corporativa que contemple a todos los públicos.
NO
 Informar sin el conocimiento previo y la aprobación del comité y de la alta dirección.
 Permitir que los miembros del comité hagan declaraciones públicas sin preparar previamente sus intervenciones.
 Comunicar sólo a los medios "amigos".
 Mentir sobre información crucial.
 Reservarse datos fundamentales para minimizar el acontecimiento.
 Mostrar incompetencia, falta de control y arrogancia.
 Ser insensible a las implicaciones emocionales entre los afectados por el acontecimiento.
 Dar información "off the record" a periodistas u otros representantes de grupos involucrados.
 Minimizar todas las posibles implicaciones del acontecimiento
 Tener en consideración sólo a los periodistas a la hora de comunicar.

Los medios ante una crisis
• Cambia la dinámica de la relación institución-medios.
• Se cuestiona la reputación de la institución y sus directivos.
• Se buscan antecedentes negativos de la institución y sus directivos.
• Los medios difunden información sin verificar.
• Se transmite información sobre el tema a partir de distintas fuentes.

¿Qué quieren los medios?
• Saber exactamente lo que pasó; lo más rápido posible.
• Encontrar las causas y apuntar las consecuencias.
• Demostrar que se actuó fuera de la ley.
• Encontrar a los culpables y buscar justicia.
• Sacarle “jugo” a la historia.

Resulta muy importante tener presente que se puede ganar una batalla contra algún periodista pero se perderá la guerra contra los medios de comunicación si se confronta con ellos.

¿Cómo manejarse con los medios en una crisis?
• Tratarlos como uno quisiera ser tratado.
• Responder sus llamadas lo antes posible y con cortesía.
• Darles información que no puedan conseguir con otras fuentes.
• Ayudarles a conocer la institución, servicios y sector (compañía, productos, industria).
• No asumir que conocen todo sobre el tema o la institución.
• No intimidarse ante ellos.
• Tratarlos como a un par – no como a un enemigo ni como a un dios-.
• Reconocer la diferencia entre errores de datos (que deben corregirse) y diferencias respecto al tono y estilo de la nota (que son una prerrogativa del periodista).

¿Cómo comunicarse con los medios en una crisis?
• Boletines de prensa
• Contactos individuales
• Conferencias de prensa
• Entrevistas
• Acercamientos con editores y columnistas o articulistas
• Visitas de prensa a las instalaciones o al lugar de la crisis
• Reportajes en video
• Cartas al editor
• Documentos de posicionamiento (position papers)

Aspectos a considerar
• El factor más importante para sobrevivir una crisis es el capital de confianza que hemos logrado con nuestros públicos clave.
• Establecer una cultura de prevención de crisis en la organización.
• Agendar un análisis anual de aspectos vulnerables.
• Realizar una investigación anual para conocer las percepciones de sus grupos de interés.
• Presupuestar un monto anual para manejo de crisis
• Desarrollar y ejecutar un plan de relaciones públicas para mantener la confianza y credibilidad con sus públicos clave.
• Poner a disposición de los públicos clave mecanismos de retroalimentación.
• Evaluar periódicamente las actividades de comunicación y relaciones públicas para hacer los ajustes necesarios.
• Aprender de los errores

MANUAL DE CRISIS

1. CÓMO UTILIZAR EL MANUAL
• Uso Preventivo
• Uso de Manejo
• Uso de Adaptación
2. LA CRISIS
• ¿Qué es una Crisis?
• Tipos frecuentes de Crisis
• ¿Cómo empieza una Crisis?
3. FACTORES RELEVANTES
• Los tiempos de la Crisis
• Escalamiento de la Crisis
• Niveles de afectación y orientación del escrutinio
• La Crisis, las audiencias y el nivel de negocio
• Segmentación de audiencias.
4. ESPACIOS PARA ATENDER LA CRISIS
• El Comité de Manejo de Crisis
• El Centro de Manejo de Crisis
5. LA COMUNICACIÓN
• La Postura Básica
• Elaboración de piezas de comunicación
• ¿A quién y cómo comunicar?
6. SECUENCIA DE MANEJO DE CRISIS
• Alerta a la estructura interna
• Permanencia del Comité
• Desactivación del Comité
• Después de la Crisis
7. ESCENARIOS PARA LA EMPRESA O INSTITUCIÓN
8. ANEXOS
• Formatos para documentos de control, informes y directorios


CONSIDERACIONES FINALES

El apoyo externo
• Es bueno buscar una empresa que se dedique al Manejo de Crisis, pero hay que tener mucho cuidado en la selección, con el fin de no caer en manos de oportunistas cuya ética es dudosa y que pueden provocar resultados contraproducentes
La evaluación
• Es necesario contar con instrumentos de información adecuados y muy precisos que permitan una visión clara del entorno. El proceso de evaluación es una tarea permanente con el fin de ser sensibles a la situación, sus perspectivas y expectativas. Aquí se detectan los aliados y los contrarios. De este análisis nace la estrategia de comunicación acorde a las necesidades del entorno.
La preparación
• Después de la evaluación, es necesario elegir y capacitar al personal en temas como: manejo de medios, manejo de crisis, y la operación del manual de crisis. (Es importante realizar simulacros periódicamente para estar siempre listos).
• Es de vital importancia la creación del Comité de Crisis, integrado por funcionarios estratégicos de varios niveles de la Institución con capacidad de decisión.
• Un programa de prevención y manejo de crisis bien articulado no sólo estará mejor capacitado para manejar una situación crítica sino que eventualmente podría revertir los procesos convirtiéndolos en oportunidades de fortalecimiento la empresa o institución.
La operación
• Considerar vital la comunicación.
• Definir mensajes clave y con consenso.
• Recordar que el objetivo es proteger la credibilidad y reputación de la Institución.
• Centralizar la información y el proceso de toma de decisiones en el comité de crisis.
• Recopilar y analizar toda la información relacionada (mapas de actores).
• Establecer de inmediato sistemas de captación de consultas.
• Nombrar un vocero previamente entrenado.
• Atender a los medios de una forma abierta, transparente y profesional.
• Evaluar el papel de los medios y el tratamiento estratégico en la relación con éstos.
• Definir el tipo de comunicación y relación con autoridades, funcionarios medios, empleados así como públicos externos.
• Medir constantemente los resultados de nuestras acciones a través de diferentes mecanismos de retroalimentación y análisis de medios así como sondeos de opinión.
La estrategia de comunicación
• Una buena estrategia de comunicación hace posible el manejo de situaciones complicadas e inconvenientes.
• La planeación oportuna y basada en el análisis, permite anticipar y enfrentar condiciones de riesgo.
• La estrategia de comunicación busca abrir canales para una comunicación franca y eficiente con los generadores de opinión pública.
• La estrategia de comunicación identifica y aprovecha las fortalezas de la institución o empresa y localiza las amenazas, y debilidades de sus detractores.

En cuanto a la comunicación en el manejo de una crisis, esta se utiliza como un mecanismo eficiente de prevención y manejo de crisis no es un “lujo” o un atributo que una organización “puede” tener, si tiene personal calificado que le sobre tiempo; es un elemento básico de funcionamiento, una necesidad que debe ser atendida adecuadamente.

• Identificación: Para una organización, una situación crítica, lo mismo representa una amenaza, que una oportunidad para comunicar valores corporativos como eficiencia, prontitud, responsabilidad y compromiso
a. Monitoreo
b. Evaluación de riesgos
c. Construcción de escenarios
d. Desarrollo de mecanismos de respuesta
• Definición y naturaleza: Condición en la que surge un evento o una serie de eventos fuera del funcionamiento rutinario de una organización, que amenazan -o son percibidos como que amenazan- su imagen, viabilidad u objetivos. Características: Sorpresiva, específica, inesperada, incierta (en origen, alcances y desenlace), temporal y dañina (en cuanto a imagen, reputación, productividad, eficiencia, posición, activos, etc.)
• Etapas:
1. Identificación 3. Contención 5. Evaluación y análisis
2. Prevención 4. Recuperación
• Tipos y tipologías: Como es imposible para una organización anticipar y prevenir todos los tipos de crisis, es necesario crear “Tipologías“. En un organismo gubernamental, por ejemplo, la tipología estará relacionada con: filtraciones a la prensa, escándalos personales, corrupción o decisiones políticas equivocadas, además de las crisis cuyas causas sean naturales, como inundaciones y terremotos.
• Prevención: La forma más eficaz de prevenir una crisis, es adoptar una actitud proactiva y llevar a cabo acciones en función de los escenarios críticos detectados, como la implementación de campañas de información y la adopción de políticas de responsabilidad social.
• Sistema de prevención y manejo de crisis, Comité: El comité de prevención y manejo de crisis es el equipo encargado de monitorear y analizar las señales de una posible situación crítica para evitar que se desenvuelva o mitigar su efectos, una vez que se presente. Áreas comúnmente involucradas: Legal, finanzas, recursos humanos, seguridad industrial, comunicaciones, producción y transporte.
• Manual: El manual es el documento rector para enfrentar una crisis y mitigar sus efectos. Debe ser conciso, claro, funcional y atender puntualmente a los asuntos más críticos de una organización. Es muy importante actualizar constantemente el manual, de acuerdo a las necesidades de la organización y los cambios políticos, económicos y sociales que sufra su entorno.
• Contenido: Introducción, miembros del Comité, normas y criterios de detección de posibles crisis, escenarios críticos, estrategias, mensajes cave, principios y normas de acción y relación con los medios y elaboración de materiales, directorios bitácora y apéndice

Principios y normas de relación con medios
• Nunca ofrecer una opinión sobre el origen o causa de la crisis, hasta que se concluya la investigación
• Poner al principio la preocupación sobre seres humanos involucrados en los incidentes
• No asignar culpas a terceros
• Ser breve, conciso y enfocado en los mensajes clave
• Conocer las implicaciones legales de las declaraciones
• Evitar especulaciones (¡a toda costa!)
• Verificar el origen y veracidad de información de terceros, antes de citarlos
• Evitar el “off the record” y el “no comment” (¡a toda costa!)
• Evitar tonos defensivos
• Mostrar compasión, en caso de haber víctimas
• Utilizar con confianza, en su caso, el “no sé”
• Evitar el lenguaje burocrático

Mensajes clave
Estructura:
• Explicación sucinta, clara y concisa
• Hechos: dónde, cuándo, quién, cómo, porqué
• Mensaje a posibles víctimas
• Compasión, frases y palabras emocionales
• Información sobre qué está haciendo al respecto la organización o qué está dispuesta a hacer para resolver la crisis
• Compromiso de alguna forma de reparación del daño

Para garantizar su efectividad, el manual debe contener un apéndice con las siguientes normas y líneas de acción...
• Procedimiento de cómo se activa y bajo que circunstancias se desactiva el estado de crisis de la organización
• Reglas sobre los límites de acción y responsabilidad de cada miembro del Comité
• Procedimientos de delegación de autoridad en caso de que un miembro del comité no esté presente o esté impedido de actuar y operar normalmente
• Reglas sobre recolección de información confidencial
• Reglas sobre difusión de información confidencial
• Reglas sobre la elaboración, conducción y difusión del contenido de la bitácora

Ejercicio práctico
Usted es responsable de comunicación de una institución en la que…
• Explota la caldera
• Hay una fuga de químicos venenosos a mantos acuíferos de los dos Estados colindantes en los que está de la planta
• El operador de la caldera había ingerido bebidas alcohólicas
• Probables muertos: 2; heridos: 60
• Titular de la organización de vacaciones en Acapulco
• Documento oficial de procedimientos de emergencia en el que se sugiere “filtrar información sólo a TV” en posesión de un diario de mayor circulación.
Hay que…
• Desarrollar un listado de acciones en materia de comunicación
• Elaborar un comunicado a nombre de la institución.

Desactivación sistema de crisis
Periodo de Postcrisis
Análisis y evaluación de resultados
• Un reporte de los resultados obtenidos al finalizar una crisis, permite a una organización determinar la eficiencia de su sistema de manejo de crisis.
De esta forma, la organización podrá:
• Conocer fortalezas y vulnerabilidades, dentro y fuera de la organización
• Determinar necesidades y capacidades de los miembros del Comité
• Actualizar el sistema de prevención y manejo de crisis
• Establecer nuevas normas de comportamiento y atención antes, durante y después de una situación crítica
• Tomar decisiones sobre el funcionamiento de la organización.

El análisis y la evaluación de resultados tiene dos vertientes:
1. Funcionamiento - Cómo lidió la organización con la crisis
a) Eficacia y actualidad del Plan
b) Eficiencia en la ejecución, por parte del Comité de crisis
2. Impacto - Cuáles son los daños para la organización
a) Cambios en el funcionamiento de la organización
b) Balance de daños (estructurales, monetarios, perceptuales, etc.)
• Mientras más información, proveniente de un mayor número de fuentes -internas y externas-, contenga el reporte, más objetivo será el balance y útil el resultado
» Bitácora
» Monitoreo (recortes, audio y video)
» Transcripciones
» Encuestas entre audiencias clave
» Opiniones de terceros
» Análisis sectoriales
» Estudios de grupos de enfoque
» Estudios sobre casos de crisis en otras organizaciones que se desempeñen en el mismo rubro o similar

En los medios, algunas de las variables de medición son...
• Número de notas a favor vs. en contra
• Mensajes clave reproducidos
• Exactitud en la reproducción de los MC vs. imprecisiones
• Credibilidad y alcance de los medios que cubren la crisis
• Posición de líderes de opinión y analistas
• Duración de la cobertura
• Estado de la relación con medios al finalizar la crisis
El impacto de una crisis se mide a través la evaluación de los esfuerzos hechos para proteger los activos de una organización y sus resultados
1. Recursos
• Humanos (heridos, muertos, despidos)
• Materiales (daños en infraestructura, pasivos, etc)
• Financieros (pérdidas, valor de las acciones, ventas, posición en el mercado, regulaciones en contra, demandas, etc.)
• Naturales*
2. Reputación
• Credibilidad
• Lealtad
Las preguntas que hay que responder al terminar la evaluación son:
a) ¿Cual sería el resultado si no se hubiera activado el sistema de prevención y manejo de crisis?
b) ¿Cuál es el resultado de acuerdo a los objetivos del plan de manejo de crisis?
c) ¿Hizo el Comité lo que tenía que hacer, en forma efectiva?
d) ¿Qué elementos fueron capaces de anticipar el Plan y el Comité?
e) ¿La infraestructura fue suficiente?
Elegir una crisis actual y evaluar los daños de acuerdo a las variables mencionadas. Reconstrucción de imagen
• La difusión apropiada de las actividades de una organización para reparar los daños producto de una crisis, es la primera vía para reconstruir su imagen.
• El balance maduro de una crisis es, también, una oportunidad para hacer cambios estructurales en la organización y reforzar la autoridad y el liderazgo del cuerpo directivo.
• Las actividades de reconstrucción de imagen se dividen en tres grandes grupos:
1. Comunicación: mantener a cada audiencia puntualmente informada de las actividades de reconstrucción de imagen
2. Investigación: Cooperar con las autoridades en el esclarecimiento del origen de la crisis y difundir apropiadamente los resultados
3. Seguimiento de sus efectos y prevención: Actualizar los mecanismos de respuesta e informar de estos cambios, resulta, además de positivo para la imagen, en el primer paso de prevención de una crisis futura.
4. Recomendaciones finales
• Cuándo una crisis termina, 1) hay que comunicarlo, 2) el trabajo del Comité, no.
• El desempeño del Plan de prevención y manejo de crisis y del Comité deben ser cuidadosamente evaluados para hacerlos mejores. En hacerlo, a pesar del tiempo y los recursos invertidos, las ganancias son incalculables.
• Un archivo institucional de manejo de crisis en una organización, es lo mismo un manual que se actualiza a si mismo, que un archivo de argumentos a favor e la misma.
• Una crisis puede generar la motivación y el estímulo para reconstruir, mejorar e, incluso, transformar la organización. Las resistencias internas ceden, pues el cambio para bien esta legitimado.
• Una crisis siempre será una oportunidad para legitimar la autoridad y liderazgo del cuerpo directivo de una organización; reforzar la estructura interna; revisar que cambios son pertinentes, mejorar los sistemas de control y desarrollar una cultura de comunicación y manejo de crisis avanzada y moderna.

7 “pecados capitales” del manejo de crisis
1. “Eso no puede pasar aquí”
•Prevención: 80% de las crisis está originada en los seres humanos y, de ese porcentaje, 95% dejan un de rastro de elementos que muestran que pudieron haber sido prevenidas. Recuperación: Las empresas que cuentan con un plan de prevención se recuperan 2 ó 3 veces antes que las que carecen de él.
2. “No te fijes... Se les va a olvidar”
• Imagen: Una organización es lo que la gente ve de la organización. La opinión pública se forma de percepciones, no de la realidad. Recuperación: Los juicios más severos van contra los que no son capaces de resolver un problema, no de los que lo causan.
3. “El fin justifica los medios”
•Imagen: No sólo es lo que se hace, sino cómo se hace. Las percepciones se forman de las emociones, no de la razón. Recuperación: Las audiencias van a juzgar a la organización por la forma en la que enfrente el problema.
4. “No es nuestra culpa”
•Imagen: Las audiencias premian la responsabilidad; castigan la evasión. Recuperación: El primer paso para resolver un error, es admitirlo.
5. “No tengo ningún comentario al respecto”
•Imagen: El que calla otorga. Recuperación: En momentos de crisis, no comunicar equivale a perder el control de la comunicación.
6. “Luego arreglamos aquí adentro”
•Imagen: Una de las audiencias más importantes -frecuentemente la más- y comúnmente olvidada para la comunicación en crisis, es la interna. Recuperación: La gran mayoría de las crisis externas, tienen un origen interno.
7. “Hay que decir o hacer algo... Luego investigamos”
•Imagen: Cualquier declaración tendrá consecuencias. Todas las acciones generan reacciones Recuperación: Antes de hacer una declaración o tomar una medida, hay que pensar qué es lo peor que puede pasar; no qué nos gustaría que pasara

BIBLIOGRAFÍA

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• Chuliá Rodrigo, Elisa, La evolución silenciosa de las dictaduras. El régimen de Franco ante la prensa y el periodismo, Universidad Complutense, Madrid, 1997. La publicó el mismo año el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales del Instituto Juan March de Estudios e Investigaciones de Madrid.
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• Kraul, Chris, “For Good Press, Slip ‘Em Pesos: In Mexico, candidates and officials often pay hefty sums for positive news coverage. Much of the cash comes out of public funds”, Los Angeles Times, August 30 2004.
• Trejo Delarbre, R., Mediocracia sin mediaciones: Prensa, televisión y elecciones, Cal y Arena, México, 2001.

martes, 11 de agosto de 2009

Federalismo fiscal: la permanente demanda local por descentralizar

NETZAHUALCÓYOTL BUSTAMANTE SANTÍN


CONTENIDO
Página

INTRODUCCIÓN ………………………………………………………………………

a) Las acepciones e interpretaciones del Federalismo

b) El Federalismo en el marco de la Reforma del Estado

c) La visión contemporánea del Federalismo

d) Los esfuerzos institucionales para revitalizar el Federalismo

e) Nuevos derroteros: federalismo fiscal y consolidación democrática

CONCLUSIONES

Bibliografía

INTRODUCCION

Desde su instauración como forma de gobierno en 1824, el federalismo en México es invocado para asegurar que bajo su fundamento, la unidad política y la convivencia social han permitido el eficaz desarrollo del país aún en condiciones de incertidumbre y crisis institucionales.
En su evolución reciente, el federalismo ha asumido un perfil que lo ha puesto a prueba como un vigoroso y adaptable sistema de organización del Estado; como mecanismo de distribución del poder político y como motor para impulsar la descentralización administrativa, política, económica y social.
El federalismo es un arreglo político, entendido como pacto o acuerdo para alcanzar mejores condiciones de desarrollo de sus partes integrantes.
Su importancia no es menor, pues se considera útil para el logro de la igualdad y la equidad; de la unidad nacional y el consenso político.
La complejidad de la organización federal es una de sus bondades pues facilita su aceptación por actores políticos con intereses contrapuestos.
La aciaga disputa por el futuro de la nación protagonizada por grupos de poder antagónicos en la primera mitad del Siglo XIX, se tradujo quizá en la prueba más extrema a que se hubo sometido al régimen federal en México.
Con todo, los saldos son invaluables. La gradual consolidación de una nación con una veintena de territorios que hacían valer desde entonces su soberanía interior en el marco de una federación y la reivindicación permanente de sus valores y sus principios ante el mundo, fueron posibles merced a la instauración de un modelo republicano de gobierno y a la adopción del principio federal como garante del desarrollo armónico de la sociedad y la estabilidad política.
El alcance y el peso específicos del federalismo no encuentran discusión alguna. Desde su decreto en 1917, la Constitución Política de México no ha sido objeto de reformas en un limitado número de artículos, entre ellos el 40 que precisa: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal (..)”.
Nadie discute sus ventajas y su asombrosa capacidad de movilidad y adaptabilidad en variopintas circunstancias. Aún más, cada oportunidad se le reconoce como garante de la soberanía nacional y se reafirma su capacidad de renovación, considerado su absoluta complejidad.

a) Las acepciones e interpretaciones del federalismo
El federalismo es ante todo una institución política, un principio o sistema de gobierno y forma de organización del Estado.
El federalismo real sugiere dejar escasas o pocas facultades al gobierno central, pero esenciales: seguridad nacional, política exterior.
Sólo por la vía del fortalecimiento del federalismo se puede combatir la anacrónica concentración de recursos y facultades en el poder central. El federalismo no se acota a un sistema de reparto de competencias entre los tres ámbitos de gobierno, concepción tradicional y estrictamente legal. Debe establecerse una nueva dimensión a partir de sus contenidos políticos, económicos y administrativos.
El federalismo como institución, ha cumplido con el papel histórico de mantener integrado al país. Ha sido la solución de equilibrio entre la unidad sin centralismo y el reconocimiento regional sin atomización.
Siendo el federalismo consustancial a la organización del Estado, la reforma de éste conlleva transformaciones en aquel.
Este trabajo se orienta al propósito de valorar los antecedentes y políticas de fortalecimiento del federalismo para ubicar en el momento actual sus contenidos, alcances y perspectivas a partir de dos nuevos derroteros del federalismo en el marco de la Reforma del Estado: reorientación de potestades y atribuciones hacendarias y consolidación democrática en los espacios locales de gobierno.
Debido a que es una agenda pendiente del Estado, el estudio del fortalecimiento del federalismo se sustenta en la concepción generalizada de asumirse como un tema de gran relevancia para el futuro de México.

b) El federalismo en el marco de la Reforma del Estado
Diversos estudios en torno a la Reforma del Estado han coincido en no reemplazar la actual Constitución, más bien sugieren modificaciones en los casos en que fuera necesario, y al establecimiento de un nuevo orden político a partir de una profunda renovación institucional, y que dicho proceso de cambio debe transitar necesariamente por la vía legislativa. Asimismo, que la democracia debe ampliarse hacia formas más abiertas y directas de participación en los espacios locales, y no solo a través del régimen de partidos.
La Reforma del Estado representa una ruta para la transición política de México, que para el caso, se asocia a un régimen negado a compartir el poder, implicando pasar de un régimen autoritario a otro con rasgos democráticos más abiertos y participativos. El Federalismo depende de la estructura democrática de Estado y de la representatividad debiendo asumirse como un soporte constitucional renovado.
La reforma del Estado en materia federalista debe impulsar el rediseño institucional e incentivar una mayor participación de las entidades federativas en el diseño de las políticas públicas generales.
Es imperativo pues, renovar los principios que soportan al Pacto Federal como estrategia y columna vertebral de la Reforma del Estado.
Asimismo, se precisa sentar las bases para la edificación de un federalismo auténtico en el que se reivindique la soberanía de los estados, en tanto integrantes del pacto federal.
Así, uno de los retos principales se asocia al establecimiento de una verdadera coordinación hacendaria entre el gobierno central y los gobiernos locales.
La reasignación de facultades empero, debe cristalizarse mediante los criterios de necesidades y capacidades locales, es decir, pugnar por una distribución equitativa, diferenciada y proporcionada de facultades y recursos a los estados en virtud de su perfil socioeconómico.
En el federalismo hacendario subyace un sostén fundamental de la Reforma del Estado, porque hace valer los principios del Pacto Federal, promueve la autonomía de los gobiernos locales y genera simultáneamente una relación de corresponsabilidad político-administrativa entre el gobierno central y las partes integrantes de la Nación mexicana.
Profundizar el federalismo y proponer alternativas de solución se traducen en el gran reto del complejo tema del federalismo hacendario.
Ante ello, los poderes federales y estatales deben tener definición clara de la Reforma del Estado.
Esta se traduce en la posibilidad de arribar a una modernidad política pero también representa un conjunto de acuerdos para el largo plazo en variopintos temas.
Solo así, el cambio en un proceso de transición se dará por la vía de la Reforma de las instituciones políticas y sociales.
Por todo ello, fortalecer al federalismo corre de manera paralela a la Reforma del Estado.
El fortalecimiento del federalismo es indispensable no sólo para hacer valer la libre autodeterminación al interior de las entidades federativas sino para mantener la gobernabilidad democrática en el País.
Si bien los resultados aún son magros, sientan un precedente afortunado en la consolidación gradual del régimen federal en un escenario radicalmente opuesto al que aconteció durante el Siglo XX caracterizado por la férrea concentración de poder.
Por todo lo anterior, no cabe duda que el resurgimiento del federalismo debe vincularse invariablemente con el proceso de Reforma del Estado.

c) La visión contemporánea del federalismo
No es un despropósito afirmar que en los años previos hubo una verdadera ausencia de un Estado auténtica y genuinamente federalista.
Como mecanismo de distribución del poder político, el federalismo devino insuficiente durante casi todo el Siglo XX. La disputa por el poder y la alternancia política fueron más evidentes en el decenio de los noventa, particularmente en el espacio municipal. Ya consolidada la democracia electoral en los tres ámbitos de gobierno, era menester avanzar en la redistribución de autoridad, responsabilidades, facultades, atribuciones, potestades, competencias, poderes, funciones y recursos acumulados en el gobierno federal a los niveles de gobierno estatal y municipal.
La redistribución sin embargo, ha sido entendida como federalización y esta como descentralización.
Tradicionalmente en México, se ha considerado que la descentralización está atada al federalismo. Alrededor de ello existe un riesgo evidente: la federación puede asumirse débil tanto por una ilimitada descentralización como por carencia de ella.
El federalismo no es sinónimo de descentralización; la naturaleza de un sistema federal es cooperación, corresponsabilidad y complementariedad; empero para el caso mexicano un nuevo equilibrio federal requiere un proceso previo de descentralización. A diferencia de otras iniciativas, en ésta el centro no puede imponerse inexorablemente.
Se estima que si la descentralización se alcanza efectivamente, el federalismo se logrará plenamente.
Si bien es cierto que el centralismo es una condición que impide el desarrollo local, ello no implica que la descentralización sea precisamente el instrumento más eficaz para promover un desarrollo local más vigoroso.
La discusión en torno al conflicto “centralismo contra federalismo” empieza a ser superada por un debate que propone nuevas rutas y horizontes por donde habrá de orientarse un federalismo renovado y fortalecido.
El proceso de transformación del régimen federal empero, no es aislado. Se asume como parte de una gran reforma de carácter integral que pretende estatuir métodos más dinámicos de organización del sistema de gobierno en su conjunto y de las relaciones de poder así como dotar de mejores instrumentos a la sociedad para la consolidación de cambios en los patrones económicos, políticos y culturales.
La Reforma del Estado resulta así, una ambiciosa propuesta de rediseño institucional bajo un espíritu de absoluta observancia al marco normativo y legal y con pleno respeto a la tradición republicana y federalista adoptada por el país desde hace 180 años.

d) Los esfuerzos institucionales para revitalizar el Federalismo
Si bien ha sido referente común en el análisis del sistema político mexicano, en tanto forma de organización del Estado, el federalismo hubo sido relegado durante buena parte de la época posrevolucionaria.
Hacer válido el fundamento del federalismo (un pacto entre poderes soberanos que acuerdan ejercerse y coexistir con respeto mutuo dentro de un mismo territorio) era interpretado como una cesión costosa y altamente riesgosa de parte del gobierno central hacia el conjunto de entidades federativas.
Pero no sólo atentaba o amenazaba la permanencia y preeminencia del grupo político que gobernó ininterrumpidamente el país durante el último siglo, representaba una forma de conceder u otorgar atribuciones y un reconocimiento a la autoridad, así como una contribución, a alentar la supremacía de las fuerzas políticas regionales.
La gran enseñanza de la Revolución se vinculaba con el excesivo dominio y control que sobre su jurisdicción tenían algunos gobernadores, mayoritariamente del norte del país, frente a las directrices emanadas del centro.
Los sucesivos gobiernos nacionales encabezados por militares revolucionarios en la primera mitad del Siglo XX, tenían muy claro que había que mantener un predominio frente a las regiones para garantizar la estabilidad política y la permanencia en el poder.
El centralismo así, encontraba en el sistema federal una noción contrapuesta a su forma de operar y coexistir, pero también un nicho ideal para su hegemonía.
Quizá sólo en el discurso pero nunca en la práctica, el federalismo tuvo una regular presencia que era antídoto contra su desmemoria.
Solo hasta el finalizar el atípico Siglo XX se esbozaron iniciativas y propuestas para ubicar al federalismo en el centro del debate y la agenda nacionales.
La lógica política allanó el camino. Los triunfos de partidos opositores en el espacio local impulsaron una demanda común por reconsiderar al federalismo como un concepto integral que proyectara alternativas al rumbo social, económico y político del conjunto nacional.
La descentralización administrativa se materializó como el primer paso hacia un entorno de mayor participación entre los gobiernos estatales y el central. El objetivo próximo era afianzar esa descentralización y estimular la de tipo fiscal, presupuestal y político.
Los resultados han sido magros, pero sin duda alentadores y encomiables considerando apenas un decenio en la búsqueda por replantear nuevas formas de federalismo en un entorno de mayor reivindicación de las soberanías locales frente al decadente centralismo.
Al principiar su mandato, el Presidente Ernesto Zedillo se propuso una cruzada a favor de la descentralización y la revaloración del federalismo como efectivo e insustituible principio de gobierno.
El 29 de marzo de 1995 en un memorable discurso afirmó “Hoy en México el centralismo es opresivo y retrógrado, socialmente insensible e ineficiente. Por eso es mi convicción que en el umbral del Siglo XXI México debe avanzar hacia un renovado federalismo; (..) Es mi convicción que el Gobierno Federal debe ceder espacios reales de acción gubernamental a los estados y municipios y que ello no significa debilitamiento de su autoridad”.
Igualmente, el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 establecía que para llevar a cabo el federalismo renovado era necesario emprender una profunda redistribución de facultades, funciones, responsabilidades y recursos del Gobierno Federal hacia los gobiernos de las entidades federativas y los municipios.
Atendiendo lo anterior, se decretó el 6 de agosto de 1997 el “Programa para un Nuevo Federalismo” que planteaba una serie de estrategias y líneas de acción en múltiples ámbitos de la administración pública y asuntos de importancia común a los estados y el gobierno central.
Aunque no se desarrollaron las propuestas sugeridas en el documento, hubo en cambio algunos avances en la descentralización del gasto federal y en los rubros de educación y salud, entre otros.
A su vez, el proceso de descentralización se acompañó de una sistemática reducción en la inequidad en la asignación de los recursos.
A ello contribuyó en forma decisiva, la aprobación el 14 de diciembre de 1997 de la adición de un Capítulo V a la Ley de Coordinación Fiscal que crea el Ramo 33 de Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios con cinco fondos inicialmente.
Adicionalmente, una trascendente reforma constitucional al Artículo 115 en junio de 1999 permitió que por primera vez el municipio se consolidara como un orden de Gobierno y dejara de ser una simple división administrativa de los estados. Así, los municipios cuentan desde entonces, con facultades más amplias para cobrar algunos impuestos, para emitir reglamentos y para participar más activamente en el desarrollo urbano y regional. Esta misma reforma, a propósito, eleva a rango constitucional la participación ciudadana en las acciones de los gobiernos municipales.
El impulso revitalizador al federalismo del pasado sexenio perfiló un interés indiscutible en la actual administración presidencial.
Igual que su predecesor, el gobierno de Vicente Fox favoreció en el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 una propensión hacia el federalismo como forma de organización política.
En el Plan, el federalismo es una de las cinco normas básicas de acción gubernamental al tiempo que establece la obligación de presentar un programa que cubra de manera detallada la línea de acción de esta administración en materia de federalismo.
Con ese mandato, en 2002 fue presentado el “Programa Especial para un Auténtico Federalismo 2002-2006” que en su contenido ofrece respuestas a los interrogantes de lo que se ha hecho y falta por avanzar en materia federalista.
Otro impulso destacado en materia de descentralización está relacionado con la redistribución de facultades y atribuciones en materia fiscal.
El 28 de octubre de 2003, el gobierno federal emitió la convocatoria para la participación de estados y municipios en la denominada Convención Nacional Hacendaria que arrancó trabajos el 5 de febrero posterior y presentó sus conclusiones el 17 de agosto de 2004.
Estructurada en 7 mesas de trabajo, la Convención presentó recomendaciones atendibles y propuestas notables para la resolución de las demandas vinculadas con la inequidad fiscal y la resistencia central a ceder mayores facultades hacendarias a estados y municipios.
Las sugerencias y consejos emitidos por la Convención empero, no han tenido los resultados esperados. No ha habido reformas constitucionales relativas a perfeccionar y a distribuir de manera óptima facultades tributarias como lo mandató la Convención Nacional Hacendaria. Hubo sí, el compromiso de organizar la reunión, pero nunca la voluntad para instituir y cristalizar sus resolutivos.
Acaso en el ínterin del encuentro hubo un significativo avance en materia presupuestal. El 30 de julio de 2004 se decretó una reforma constitucional al Artículo 74 que dispone en su fracción IV presentar el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación a más tardar el 8 de septiembre y su aprobación el 15 de noviembre previos al inicio de un ejercicio fiscal.
Ahora los estados no sólo conocen con anticipación el monto de recursos federales que les corresponden, sino que existe mayor certidumbre sobre el gasto a ejercer y con ello, la elaboración más exacta de los presupuestos locales.
Los avances pues, aunque modestos, entrañan un interés real de los dos últimos gobiernos federales por atender y procurar una política de Estado afín a la aspiración común del orden federal, estatal y municipal de gobierno: equidad y cooperación en la corresponsabilidad, la diversidad y pluralidad.

e) Nuevos derroteros: federalismo fiscal y consolidación democrática
El federalismo ha cobrado un nuevo sentido político y una proyección económica y social distinta a la de sus orígenes.
La evolución del sistema federal no ha podido constituirse en factor de igualdad y equidad económica y social. Acaso pueda afirmarse que en casi 200 años de vida en el país, el federalismo y su vertiente fiscal como simiente del equilibrio regional no han logrado su cometido: aunque vela por los intereses comunes de la colectividad, no ha sido capaz de ofrecer condiciones para una vida democrática plena, ni garantizar la solución a una multiplicidad de problemáticas en los estados, en el entendido de que gracias a estos encuentra su razón de ser. Problemáticas no de razón económica porque no es un modelo económico sino de bienestar integral y de mejores condiciones para la coexistencia política y social.
Se ha sostenido con insistencia durante los últimos años que debido a la falta de consistencia y a que no ha podido tomar forma, el federalismo será descartado gradualmente y sólo conservará la forma para dar lugar a nuevos sistemas que se adapten a la problemática actual del País. No existe sin embargo, para la realidad política mexicana otro modelo de organización social y estatal que se adapte mejor a los actuales retos y desafíos que encara la sociedad toda.
Un avance en los procesos de modernización económica y política, acaso solo parece emprenderse con un rediseño y reequilibrio del federalismo mexicano, y los elementos hacendario y fiscal devienen fundamentales en el proceso. Igualmente se debe fortalecer la capacidad institucional y no sólo administrativa de las entidades federativas.
Si bien se acepta que no se ha renovado o perfeccionado, la discusión recurrente, abundante, permanente y sistemática en torno del federalismo estimula su trayectoria y perspectiva con la apuesta de su fortaleza y en la coincidencia de una realidad incontrovertible, México encuentra en el federalismo una explicación lógica a su circunstancia y devenir históricos y a lo que representa como República.
Aunque formalmente establecida en la Constitución, la vigencia práctica del federalismo es limitada e incluso, nula. Existe divergencia entre el arreglo constitucional de carácter federal plasmado y la práctica política efectiva o la vigencia real del federalismo, en un momento explicada por la negativa a compartir el poder. Distorsionada la separación federal de poderes en este contexto, no estableció mecanismos mutuos de control entre ellos y sí en cambio, espacios de complicidad.
Desde la doctrina y la ciencia política se coincide en el hecho de no plantear cambios sustanciales a las características generales del modelo de régimen federal establecido por el estatuto constitucional. Existe en cambio, disenso en cuanto a ciertas disposiciones particulares de la Constitución que se supone afectan la organización federal; en cambio, todos denuncian las prácticas centralistas que violan la Constitución en detrimento del principio federal de organización política.
Por otro lado, contra la tendencia a privilegiar, en el análisis del federalismo, los aspectos administrativos y fiscales, varios autores reaccionan en forma enérgica. Al destacar la importancia de la distribución de recursos y atribuciones de gobierno, parece haber una tendencia a considerar que ésas son las primeras medidas necesarias para fortalecer el federalismo mexicano, dejándose de lado el insoslayable tema de la democratización de los poderes formales en los tres espacios de gobierno. Algunos autores establecen claramente la distinción entre lo que es el federalismo propiamente dicho y la forma en que se distribuyen las facultades de gobierno y los recursos fiscales. De acuerdo a sus análisis, lo distintivo del federalismo es su condición de arreglo político. De ahí su insistencia en analizarlo, sobre todo, bajo ese carácter.
Una razón que explicó la debilidad del federalismo mexicano lo debe a una característica peculiar: una misma fuerza política tenía presencia predominante en prácticamente todos los niveles de la estructura política establecida por la Constitución.
¿Cómo modificar la actual debilidad del federalismo mexicano? Si lo que debilita al federalismo es la omnipresencia de la presidencia de la república, entonces lo que se necesita para fortalecerlo es debilitar, moderar o acotar el presidencialismo.
Multicuestionado, con mayores mecanismos de vigilancia y control y bajo un intenso escrutinio público, a partir de 2000 en la medida en que el poder presidencial ha cedido a su preponderancia y peso tradicionales, el federalismo en México ha encontrado avances de manera concomitante.
Así, todo indica que democracia y federalismo se sostienen mutuamente.
Por ello se vislumbra más favorable el horizonte para el federalismo a partir de 2000, sobre todo porque a partir de entonces, ha sido más evidente una gradual aunque lenta, distribución del poder político en casi todos los estratos de la esfera pública.
Descentralizado el poder, hoy las autoridades locales de todos los partidos políticos se han hecho más independientes respecto del centro, pero consecuentemente han reproducido esquemas rígidos de poder en sus jurisdicciones.
La excesiva concentración del poder en México parece estarse trasladando del espacio federal al local. El autoritarismo que ya no ostenta el titular del ejecutivo federal se desplazó a los estados y aquí se ha acrecentado, transformándose gradualmente en “caciquismos regionales”.
Por ello, entre los temas que debe atender el federalismo prioritariamente, deviene indispensable no sólo destinar más dinero a estados, sino plantear estrategias para reformar y hacer válido el control político de congresos estatales a gobernadores.
La pluralización del federalismo mediante triunfos de partidos opositores en los gobiernos estatales ha contribuido a alentar su desarrollo reciente, pues éste sólo puede potenciarse y proyectarse en la pluralidad política. Y la alternancia política en los espacios locales de gobierno consecuentemente, permite revalorar la importancia del federalismo.
El aumento en el debate acerca de la distribución de recursos fiscales y atribuciones administrativas es una consecuencia de ese hecho.
Hoy el federalismo como soporte de la existencia misma del Estado en México, debe ser impulsado no solo por su relevancia para la convivencia y estabilidad política mutua entre ámbitos de gobierno sino porque hoy “a diferencia del Siglo XIX, el federalismo se bate sin enemigo al frente” hecho que lo hace más factible promover su renovación y aumentar las expectativas de su transformación.
Por todo ello, no cabe duda que analizar y revisar el debate actual en torno del federalismo mexicano es una forma de acceder a la discusión más general sobre el cambio político en el país.
Por el contrario, la debilidad del federalismo es concebida como una debilidad de los estados frente a la federación. En la realidad cotidiana, su autonomía se asume tan débil que se le considera inexistente.
Buena parte de los estudios sobre el federalismo proponen modificar la distribución de las competencias gubernamentales y con ello aumentar los recursos fiscales y las atribuciones hacendarias de los estados, y otros sugieren democratizar los espacios de acción pública gubernamentales, principalmente en la arena política municipal.
Quizá en el fortalecimiento del poder legislativo puede encontrarse una importante fuerza motriz para estimular el principio federal pues ahí se gestan la institucionalización de los procesos democráticos y la consecución de iniciativas y reformas en variopintas materias de incumbencia legislativa.
La fuerza valorativa contemporánea del federalismo mexicano es una garantía contra el abandono definitivo de la organización federal. Y es a su vez, el inicio de un horizonte de oportunidades para su restauración y reinstauración.
Así, la democracia debe entenderse como complemento natural y elemento intrínseco del federalismo y la redistribución hacendaria elemento para su soporte.
En énfasis actual en el federalismo se explica por la etapa de cambio político que se vive en el país. Si se percibe que el régimen está cambiando, es razonable pensar que también lo hará la vigencia del federalismo.

CONCLUSIONES

Quizá hoy día es necesaria una reforma de la Reforma del Estado en México.
Los nuevos modelos institucionales que demanda el País deben vincularse con las capacidades de cada uno de los ordenes de gobierno para hacer frente de manera eficaz y responsable a las complejas y variadas demandas ciudadanas.
Hace más de una década, el proceso de reforma del Estado se dirigía a desarrollar propuestas vinculadas con el tamaño del aparato burocrático y la propiedad pública sobre los medios de producción. Los planes de ajuste estructural orientados al adelgazamiento del gobierno y la administración pública toda, fueron alentados por una serie de estrategias que, apelando a la Reforma, sugerían un cambio de rumbo del modelo económico con fuerte intervención estatal.
Posteriormente, la Reforma fue impulsada por aquellos que pugnaban por procesos electorales equitativos e independientes.
Existe un sinnúmero de temas que se han agregado a la agenda de la Reforma que reconociendo una nueva dinámica social deberá simultáneamente adaptarse a nuevos retos y desafíos, fundamentalmente vinculados con la consolidación de la transición política posterior a la alternancia en el ejecutivo federal en el año 2000.
En materia de federalismo existen dos derroteros que contribuirán a vigorizar y reafirmar su esencia como modelo: los procesos de descentralización, señaladamente la vertiente hacendaria y la consolidación de la vía democrática.
El federalismo del presente debe mostrar un acusado rasgo de equidad, corresponsabilidad y cooperación. Sólo de esta manera podrá encarar una realidad cada vez más compleja en los tres órdenes de gobierno: el rediseño y revisión de la administración pública en el ámbito federal; el replanteamiento del papel de los congresos en el estatal y la democratización de los espacios de acción pública en el entorno municipal, asegurando en los tres casos una genuina participación ciudadana.
No se ha logrado aún hacer del federalismo una verdadera política de Estado, si bien los esfuerzos institucionales reseñados dan cuenta de un interés cada vez mayor por enriquecer la discusión respecto del nuevo papel del federalismo en México.
Esa falla está asociada a la construcción unilateral de los derroteros del federalismo. Sólo con la participación amplia de gobierno (estados y municipios) y sociedad (a través de su presencia en comités ciudadanos) el federalismo podrá fortalecerse eficaz e íntegramente. Si las estrategias e iniciativas provienen del gobierno central, los esfuerzos por más loables que sean, toparan nuevamente con escaso respaldo de otros entes institucionales.
La experiencia empero indica que aún con la participación abierta y colectiva, las iniciativas encuentran un muro en la disputa política y en la incesante búsqueda por el control del poder, tal como se ha manifestado con las recomendaciones emitidas por la Convención Nacional Hacendaria.
Es claro que la descentralización y transferencia de recursos entre niveles de gobierno no son incentivos suficientes para afianzar un verdadero federalismo. Es menester contribuir a la construcción de una cultura democrática regional que encuentre en los valores de la equidad, la justicia y el bienestar o en políticas de transparencia y rendición de cuentas, incentivos para su auténtico desarrollo y plena vigencia.
Sólo en el federalismo es posible distribuir efectivamente los recursos públicos a otras instancias de gobierno, e igualmente, sólo en el federalismo es posible distribuir equitativamente el poder público entre los tres ámbitos de gobierno.
El federalismo pues, no debería asumirse más como sinónimo de debilitamiento del Estado, sino como un instrumento que permita la fortaleza y revitalización del régimen federal en ánimo de salvaguardar la enorme y rica diversidad cultural y regional. Un federalismo más pleno y vigoroso cobra verdadero sentido sólo si contribuye a fortalecer la unidad nacional.
No hay duda que el federalismo es el mejor modelo de organización política para este país, la convulsa historia así lo confirma, pero es también la mejor organización para robustecer la unidad de la Nación.

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lunes, 3 de noviembre de 2008

Los mil millones de dólares en las campañas de EUA

Los mil millones o la defenestración de la racionalidad de las políticas?. Efectivamente, a la par que ya es historia que la elección entre Obama y McCain es la más costosa de ese país, nada menos que mil millones de dólares, como afirma Richard Rose (The Big Goverment), los alcances de las políticas son el resultado de la suma de compromisos preexistentes y nos obliga a pensar en el límite que impondrán a las políticas públicas de Estados Unidos los enormes compromisos con los aportantes de esos recursos, que se tendrán que pagar con compromisos de programas y recursos. Desde luego que la racionalidad técnica de la administración valdrá menos, pues los políticos tendrán que responder a sus impulsores financieros y ello mermará la igualdad de acceso de los ciudadanos y de la sociedad a los procesos y bienes y servicios públicos, ante las presiones que habrán de venir para pagar sus favores.

El peso del dinero trastoca los principios básicos de la democracia y pueden comprometer el desarrollo adecuado de organizaciones públicas profesionalizadas y eficaces, que se colocan en posición de rehénes y botín de los compromisos monetarios para acceder al poder.

viernes, 30 de mayo de 2008

Candidatura al Consejo General del IFE

Animado por la posibilidad de una forma diferente de integrar un órgano público como el IFE, con una carrera de 18 años en el Congreso, el doctorado concluído y una vasta experiencia en asuntos públicos, decidí apuntarme a la convocatoria que lanzó la Cámara de Diputados. Pasé la fase curricular y el miercoles 28 de mayo, a las 11:00 hrs. realicé mi entrevista con la Comisión de Gobernación, en donde me comentan diversos conocidos que les pareció que tuve un buen desempeño, que espero que me permita continuar en el proceso y que los vientos de cambio y renovación de la política que empiezan a abrirse camino en el país me brinden esa oportunidad.

Aquí dejo algunas de las propuestas que presenté en dicha entrevista pública:

De 1950 a 2000 el mundo transitó del 33% al 60% de gobiernos electos en comicios. Es decir, la democracia es un fenómeno muy reciente. A pesar de su juventud, el sistema democrático se enfrenta a la dicotomía de pasar del debate de la legitimidad democrática por el proceso electoral, a la legitimidad democrática por resultados tangibles de las políticas públicas que produce, lo que urge a asentar firmemente la certeza de los procesos electorales. La energía social y la del Congreso, con un buen funcionamiento del sistema electoral deben dirigirse a la solución de los grandes problemas sociales y económicos del país. En eso reside, desde mi punto de vista, su principal valor.

Propuestas para asegurar la adecuada implementación de la Reforma Electoral

• Legalidad y certeza. La primera obligación del Instituto debe ser el ajuste de su conducta hacia el interior y en sus resoluciones, de manera clara y estricta al mandato de la Ley, que es la principal expectativa de la ciudadanía y de las organizaciones políticas. En su ámbito, es preciso revisar, consensuar y actualizar los reglamentos vigentes, para asegurar su coherencia con la nueva legislación.

•Difusión de las nuevas normas. La reforma y su contenido deben llegar a la ciudadanía.Es necesario realizar un amplio esfuerzo de difusión con todos los medios y en todos los niveles, mediante la suma de esfuerzos con las organizaciones políticas, la sociedad organizada, el Congreso de la Unión, los congresos locales, las instituciones de educación e investigación y la propia estructura del IFE.

•Elecciones de 2009 y 2012. La actual estructura del IFE tiene que dar los mejores resultados de credibilidad, imparcialidad, certeza, eficacia y legalidad en los dos importantes procesos electorales federales que se avecinan.

•Reforma partidaria. El IFE, con prudencia y legalidad puede ayudar a fortalecer el sistema de partidos.

• Medios electrónicos. Me parece que, además de cuidar el cumplimiento de la Ley en este aspecto, principalmente para evitar que se repita el conflicto irracional en los medios, también deberían impulsarse reglas orientadas al contenido, para garantizar coherencia con los documentos básicos de los partidos políticos y para que la percepción de la opinión pública distinga claramente las propuestas de cada uno de ellos. En este sentido, aunque no forma parte de la legislación en forma literal, atendiendo al espíritu de la Ley, sería deseable lograr reglas de consenso y buena fe en materia de utilización de las redes de Internet, en rubros como la mensajería, la difusión de videos y la creación de redes virtuales.

• Diferenciación partidista. En virtud de que las reformas buscan que la pluralidad sea clara y no confunda a la ciudadanía, además del apego a la Ley, es importante ser escrupulosos en el alcance programático de las coaliciones y en la diferenciación de los partidos políticos que puedan surgir en el marco de las nuevas reglas.

• Consenso en el árbitro electoral. Los acuerdos del Consejo General han dejado, en ocasiones, la impresión de división en su seno. Es necesario impulsar mecanismos de diálogo y acuerdo, que permitan unificar los criterios, para que la sociedad cuente con la certidumbre de eficacia institucional.

•Fortalecer las diferentes áreas del IFE. Me parece necesario formular un diagnóstico preciso principalmente sobre cuatro áreas: registro federal de electores, organización electoral, capacitación electoral y educación cívica, y administración. Lo anterior, a efecto de adecuar las nuevas normas, pero también para buscar la corrección de los errores en la expedición de credenciales para votar, profesionalizar la estructura operativa, estimular los programas de cultura democrática tanto para la sociedad en general como por medio de los órganos encargados de estas tareas en los partidos políticos y, finalmente, para eficientar los recursos del Instituto, en colaboración clara y estrecha con la nueva Contraloría General.

• Programas sociales y elecciones. En virtud de la importancia de garantizar que no incidan en los procesos electorales algunas conductas de funcionarios ni recursos públicos, además de asegurar la aplicación clara de la Ley y la coordinación con instituciones públicas y privadas de todo el país, es necesario impulsar convenios con las fuerzas políticas y metodologías de monitoreo y evaluación permanente.

•Civilidad electoral. Adicionalmente al respeto escrupuloso de la Ley, en su carácter de órgano arbitral, el Instituto debe promover pactos de civilidad que coadyuven al orden y la tranquilidad de los procesos electorales.

• Federalismo electoral. El IFE debe mantener una política de comunicación y colaboración estrecha con las entidades federativas para el desarrollo de las elecciones federales y locales, además de brindar asesoría en materias de organización electoral, cultura, reclutamiento e integración de los cuerpos profesionales electorales o para la actualización del marco normativo y reglamentario, entre otros.

• Reingeniería estratégica. Para actuar con austeridad, responsabilidad y compromiso de servicio público, propongo revisar los mecanismos de comunicación interna y externa, reorientar la capacitación, fortalecer la evaluación y certificación de los servidores del Instituto. En necesario consolidar el uso de las nuevas tecnologías para ahorrar en giras, papelería, viáticos, transportes, por medio de correo electrónico, intranet, video conferencias, redes de telefonía por internet, entre otros. Desarrollar sistemas de innovación, medidores de desempeño y evaluación de ciclo continuo y permanente, además de desarrollar las habilidades gerenciales y el trabajo en equipo. Son de primer orden los principios de legalidad, confianza y certeza, pero también es necesario concretarlos con avances administrativos e institucionales que mejoren el costo presupuestal, e incrementen la eficiencia y la eficacia, ya que todos ellos deben formar la mística de trabajo para servir mejor a México.

Futuro del IFE. El IFE va con la transición democrática y debe evolucionar con ella. Por eso se debe administrar con perspectiva de futuro y coadyuvar con varios importantes objetivos nacionales, como es el de que por fin México cuente con la Cédula de Identidad Ciudadana, que está pendiente desde 1990 y de la que depende la identidad jurídica de todas las personas. Contribuir a que se cree la Ley de Partidos y a que las elecciones sean cada vez menos administrativas y más ciudadanas.