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viernes, 16 de marzo de 2012

Políticas municipales de género. Claves de éxito



“Enfoque de Género en los Gobiernos Municipales. Una visión de Futuro”

FACTORES PARA ALCANZAR LA VIABILIZACIÓN DE LAS
POLÍTICAS DE GÉNERO A NIVEL MUNCIPAL.
Dr. Martín Vera M.
Ponencia presentada ante la Comisión de Género de la Cámara de Diputados

LA IDEA COMUNITARIA DEL MUNICIPIO.

El tratamiento del federalismo y del municipio ha sido tradicionalmente centralista, pero la descentralización, finalmente, como lo expresa Susana Peñalva (1989), no se entiende sino referida a ensanchar la autonomía municipal, con tres contenidos fundamentales: autonomía de gobierno, autonomía económico-financiera y autonomía en la organización y gestión de los servicios y sus políticas públicas. Como es claro, ello rebasa la concepción del municipio tradicional y ese, y solo en ese, contexto es posible avanzar en una agenda contemporánea, con temas esencialmente humanos, como el que nos ocupa.

La evolución a nuevas formas de gestión, impulsadas por la convergencia de las políticas de descentralización, tienen como ejemplo la creación de condiciones para el cambio en la gestión federal y, sobre todo, local.  Considerando la naturaleza pública de la organización municipal, se asumen técnicas de gestión, que permitan servicios oportunos, de mayor calidad y adecuados a la complejidad urbana e industrial que se está enfrentando (Osborne, 1994).

Los estudios de eficacia y del procesamiento democrático de las políticas de gobierno llevan a pronunciar la indispensabilidad del involucramiento municipal y de la comunidad asentada en él de forma cada vez más determinante. Otra visión pone al gobierno local como eje de una amplia gama de redes de colaboración y de toma de decisiones para la provisión de bienes y servicios públicos con eficacia que, la mayoría de las veces, avanza a ritmos más acelerados que los marcos legales (leyes, estructuras), que las constriñen. Finalmente, otra propuesta analiza las condiciones organizacionales para crear formas de dirección promotoras de culturas y entornos estimuladores de la flexibilidad, la estrategia y la adaptabilidad, en donde una responsabilidad redistribuida y la innovación continua permitan eficiencia y eficacia en el trabajo de gobierno.

La mirada de estos enfoques científicos abre, sin duda, una perspectiva creciente al ámbito de la descentralización y del municipio, superando los enfoques previos de administración formal, estudios centrados en las relaciones jurídicas o bien de procesos puramente económicos y fiscales, lejanos a su complejidad humana y social.

A la legitimidad legal tradicionalmente exigida a las Administraciones Públicas se ha añadido no sólo la exigencia de los valores de la equidad social y de la participación, sino que, en los últimos años, la legitimidad de las administraciones públicas locales exige, además, eficacia,  eficiencia y resultados en el uso de los recursos públicos, lo cual responde a una necesidad y demanda social derivada, entre otras razones, del hecho de que:

1.  Las Administraciones manejan ingentes recursos públicos (entre el 35 y el  50% del PIB en los países de la OCDE), que no son, al fin y al cabo, sino sustracciones fiscales coactivas de los patrimonios o del potencial de renta privada, de cuyo uso sensato hay un deber de dar cuenta cabal.

2.  Del descubrimiento de que muchas políticas y programas públicos no tienen  los impactos económicos y sociales que formalmente justificaron su adopción, sino otros inesperados, muchas veces vinculados al fenómeno de los corporativismos económicos, sindicales o sociales, que no justifican en términos de eficiencia económica ni de equidad social la detracción de recursos y libertad privada que tales políticas y programas impusieron.

3.         De que la eficacia y la eficiencia de la gestión pública se han convertido hoy, en una condición de supervivencia y en un factor o directriz de reforma no sólo del propio Estado, sino para el logro de la competitividad y, en consecuencia, del propio desarrollo económico y social de cada país, sin el cual no cabe ninguna política social sostenible.

4. De que la construcción de capital social y de valores cívicos, como lo han analizado Bernardo Kliksberg (2000) y Robert Putnam (1993), exige el espacio comunitario, que es el más propicio a nivel municipal.

La relación entre la descentralización y la gestión municipal, no se detiene en sus aspectos fiscales y económicos, sino que lleva a verificar la manera en que ello contribuye a reformular las prácticas, estructuras y decisiones para cumplir mejor y a menor costo, con legitimidad, los fines exigibles por la sociedad. Hasta ahora, es cierto que las instituciones más próximas al ciudadano han carecido, en la práctica, de atribuciones y competencias determinantes para el desarrollo comunitario, situación que se recrudece en las administraciones públicas de los países en vías de desarrollo. Han sido cascarones cuya savia ha sido extraída por el centralismo y se han relacionado con la gente sin mayores posibilidades de establecer niveles de interlocución sostenibles.

Ello significa que no se trata de proponer una salida mágica a los problemas, sino la adopción de un curso que reclama esfuerzo, dirección estratégica, responsabilidad, legalidad y claridad de metas. Hay que entender que la descentralización despierta fuerzas muy poderosas que, dejadas al libre juego de las fuerzas del "mercado", pueden conducir a debilitar a la sociedad. La dirección, desde luego no centralizada, es indispensable por parte de las instancias territoriales pertinentes (Blanco, 1993).  La descentralización es un camino potencial, para contribuir eficazmente a darle un rostro social al Estado Democrático y al espacio municipal.

Esta es la primera reflexión que debe ofrecerse, la de considerar a las administraciones municipales no sólo como un espacio de oportunidad política, ni como institución ofertadora de cierto tipo de servicios, sino como ámbito que lleva en sí mismo responsabilidades de dirección social y de logro de resultados para las cuales se les asignan importantes recursos públicos. Un solo dato de importancia es que para el año 2012 los gobiernos locales habrán de consumir el 30% de los recursos nacionales de manera directa y otra proporción similar de manera indirecta por el gasto ejercido por las instituciones federales.

EL LIDERAZGO MUNICIPAL FEMENINO

El traspaso de decisiones con respecto a la administración pública y a la distribución de recursos para que sean manejados a nivel local ha incrementado la influencia de los gobiernos municipales sobre la distribución de servicios, suministros para infraestructura, oportunidades de empleo, y la calidad del ambiente social, cultural y físico. En este contexto, los protagonistas del desarrollo y aquellas personas que determinan las políticas tienen frente a sí el reto de que la igualdad de oportunidades y la activa participación de las mujeres, junto con la de los hombres, para el desarrollo social y económico sustenten la efectividad y continuidad de las iniciativas municipales de desarrollo.

Las necesidades específicas de género y las desigualdades a las que se enfrentan los hombres y los jóvenes también son claves para los gobiernos locales, específicamente aquellas que afectan a los habitantes de bajos ingresos. Estas pueden incluir a las brechas de género con respecto a los logros escolares y las tasas de abandono de los estudios que no favorecen a los jóvenes; la participación masculina en actividades criminales, la violencia social y doméstica; el acceso limitado de los hombres a tener un empleo estable y seguro, y su poca participación en el control de fertilidad y la educación de sus hijos.

Para asegurar la implementación de políticas con una perspectiva de género, en algunos países, los gobiernos municipales han creado unidades de género, comisiones de las mujeres, u oficinas destinadas a los asuntos de mujeres. Por ejemplo, en El Salvador, 12 de 262 gobiernos municipales, incluyendo la capital del país, crearon tales entidades institucionales.

En Chile, 129 de 345 municipalidades tienen oficinas municipales de la mujer. La Política Nacional Hondureña de la Mujer autoriza la creación de oficinas municipales de las mujeres y, hasta la fecha, 30 de 298 municipalidades lo han hecho. Generalmente estas comisiones u oficinas están compuestas por los representantes de las mujeres electas y tienen el mandato de consultar con grupos de mujeres de la sociedad civil y a hacerles recomendaciones a los consejos municipales. Otros gobiernos municipales establecieron grupos asesores de mujeres que están compuestos por delegadas de las organizaciones de mujeres, empleadas públicas y ciudadanas (Federation of Canadian Municipalities, 2004). La municipalidad de Montevideo en Uruguay creó su Comisión de la Mujer en 1991. Estas entidades sirven para determinar las prioridades de género locales y para defender los asuntos de las mujeres en el gobierno local.

Para lograr que las políticas y los compromisos de género sean más concretos, algunos gobiernos municipales integraron asuntos de género a sus planes municipales de desarrollo, mientras otros desarrollaron planes de acción específicos para la igualdad de género.

Estos planes incluyen las definiciones de igualdad de género, objetivos y áreas estratégicas de acción (tales como la educación, la capacitación, la salud, la prevención de la violencia, la participación política y la participación en el mercado laboral) para generar igualdad de oportunidades y capacidades en el municipio.

En el caso de México, la reducida participación de las mujeres en los espacios de poder político implica que exista un déficit del modelo de liderazgo femenino en la política, por ello los organismos internacionales de desarrollo han enfatizado la necesidad de garantizar una “masa crítica” de mujeres que ocupen puestos de responsabilidad política que sirvan de modelo para otras mujeres así como para transformar las actitudes, creencias y dinámica política (ONU, 1995, CEPAL, 2007).

En cuanto a la necesidad del liderazgo político, a la fecha, la igualdad jurídica entre mujeres y hombres para participar en los espacios políticos municipales no se ha logrado traducir en una presencia equilibrada que exprese la igualdad de condiciones legales.

Históricamente, del total de municipios en el país, las mujeres nunca han logrado superar siquiera el 5% en el cargo de Presidentas Municipales; para el año 2008 la situación se presentaba de la siguiente manera: De los 2,455 municipios, 2,343, lo que equivale al 95.4%, eran presididos por hombres, mientras que sólo 112, esto es 4.6%, eran gobernados por mujeres (INAFED,  2008).

El déficit de la participación de las mujeres en los órganos municipales se extiende a los puestos de mayor rango en los ayuntamientos. La proporción en el cargo de síndicas, representa el 16%. Con respecto a las regidurías, es de 29.5% (INAFED,  Ibid).

La persistencia de múltiples expresiones de discriminación y violencia contra las mujeres que deciden incursionar en el ámbito de la política, dificultan su acceso al cargo de presidenta municipal, así como a los distintos puestos de liderazgo en el ayuntamiento (Barrera, 2004).

Se habla de un “desinterés” por la situación en el ámbito de lo local-municipal, mismo que se debió en gran medida a que las investigaciones y análisis de los estudios de género, así como la generación de las estadísticas y la implementación de las acciones afirmativas se han concentrado hasta ahora, privilegiadamente en los ámbitos macro políticos de las representaciones parlamentarias y de la administración pública nacional.

A pesar de la reforma al Código Federal de Procedimientos e Instituciones Electorales (Cofipe), de 2008, en la cual se hicieron algunas modificaciones importantes respecto a las cuotas de género y algunas acciones afirmativas en la búsqueda por acelerar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, la participación política directa de las mujeres es aún no impactante en la estructura municipal, en lo general.

DE POLÍTICAS Y POLÍTICAS PÚBLICAS

En lo particular, consideramos que es necesario vincular el proceso propiamente político a las políticas públicas, estas últimas en su parte orientada al logro del igualdad entre los géneros y a la construcción de una sociedad más equilibrada e incluyente. Para ello, es pertinente abordar, de manera integral, el papel que desempeña la conquista de la herramienta más importante de gobierno, que es el presupuesto. La asignación de dinero supone la existencia de una verdadera política, la ausencia del mismo equivale a la prevalencia de un discurso político, pero carente de propuesta gubernamental (Meny, 1999). Un ejemplo es el presupuesto para trata en 2012.

En un marco de política pública, es necesario asegurar la viabilidad de los objetivos que pasan por las instituciones municipales, mediante el diseño de medios adecuados de asignación y aplicación de los recursos públicos. Son muy importantes los modelos del ejercicio presupuestal. En este caso, conviene recordar que nuestro país se está dando un proceso de modificación de la manera en que se elabora y ejerce el presupuesto público, para sustituir el actual sistema que es obsoleto, aunque en el momento de su implementación, la década de los años 80, ofreció el primer ejercicio de racionalidad para la anarquía y discrecionalidad que era administrar el dinero público; estamos hablando de la sustitución del llamado presupuesto por programas.

Entre las opciones para ocupar su lugar, existen diferentes alternativas como son los presupuestos de base cero, los de eficiencia, los de resultados y los de género, entre otros. Nos interesan especialmente los de resultados y los de género porque se conjugan en dos aspectos que son determinantes para trasformar la estructura social. El primero, por su capacidad para medir cuantitativamente las políticas gubernamentales en su impacto en la modificación de las condiciones sociales, en su ámbito económico, político, cultural o social. El segundo, por su utilidad específica para articular la política, monitorearla y medirla en función de su efecto en la transformación de las condiciones desequilibradas entre los géneros.

Esto es muy importante tomarlo en consideración, porque es virtualmente imposible definir políticas de género y medir su impacto en la realidad, con el marco limitado que ofrece el presupuesto por programas, que es el que actualmente se utiliza en los tres ámbitos de gobierno. El presupuesto por programas abona muy poco en favor de la medición del impacto y en bien de la transparencia, por dos razones fundamentales. La primera, es que es un presupuesto que se incrementa en función del índice inflacionario y de la demanda agregada anual.

Su aprobación, especialmente a nivel federal, se centra en la valoración del promedio ponderado de la inflación en el año en curso, proyectando un incremento ligeramente superior para el siguiente, a efecto de no perder su poder adquisitivo. De igual manera, se acumulan las nuevas necesidades a las incorporadas en el año fiscal anterior y de esta manera siempre tiende a su crecimiento. No se explica de otra manera el que el gasto público haya pasado en los últimos diez años de un billón a 3.7 billones de pesos (PEF, 2012).

Asimismo, la información para evaluar el gasto público lo ofrece la cuenta pública, pero esta se rige por dos principios, que es el de anualidad y el de posterioridad. De tal manera que el rezago de la información de cómo se ejercen los recursos públicos con relación a la etapa de aprobación del gasto es de dos años, con lo que la información obtenida no es útil para propiciar  incentivos o sanciones para las instituciones administrativas o para los funcionarios que han hecho bien o mal su trabajo en cualquier política, incluidas las de equidad de género.

Podemos agregar a lo anterior, que, hasta ahora, los criterios aplicados para las auditorias al gasto público que nutren la cuenta pública se fundamentan en los principios de legalidad y de suficiencia presupuestal, no así en los de resultados del gasto, calidad de las políticas o de cumplimiento.

Esto impacta la vida municipal, toda vez que la relación financiera con el nivel central de gobierno se da en los parámetros de 80-15-5, resultando que el 90% o más de los ingresos municipales es de naturaleza federal, vía las llamadas aportaciones o participaciones federales, lo que los sujeta a la evaluación de resultados que implemente el gobierno federal (Vera, 2010)

Por ello, es muy importante avanzar en la llamada evaluación del desempeño, ya que representa un sistema muy trascendente para contrastar los programas presupuestarios con los resultados realmente alcanzados y ello permite medir el logro de políticas tan atingentes, como la de equidad de género. De otra manera, es imposible pasar de los buenos propósitos a las acciones con resultados en materia pública.

La evaluación del desempeño de los servidores públicos es un asunto abstruso y de difícil solución; conlleva el síndrome de la madrastra de Blancanieves: la evaluación es correcta y objetiva y no hay objeciones mientras el espejo mágico diga que uno es la encarnación de la belleza; pero cuando el espejo es objetivo y nos dice que no somos ni los mejores ni los más bellos, ni los más eficaces, entonces confrontamos lo dicho por el espejo y emprendemos una campaña de desprestigio contra los sistemas de evaluación.

Se debe partir del principio de que “lo que no se puede medir no se puede mejorar”. Puesto que no se evalúan los resultados, los gobiernos tradicionales –dice Osborne, (1997)- rara vez alcanzan sus metas.

Desde hace más de 20 años, la evaluación del desempeño se realiza en diferentes países, lo que ha requerido implementar reformas presupuestarias enfocadas a la mejora de la eficiencia y efectividad del gasto público. Nuestro país también se ha incorporado al movimiento hacia la evaluación del desempeño para mejorar fundamentalmente la gestión pública.

No obstante la reciente incorporación de los sistemas de evaluación para el mejoramiento de la administración pública, en México se han desarrollado esfuerzos desde principios del siglo XX, para asociar el gasto público con los resultados; así lo revela la Ley Orgánica del Presupuesto de Egresos de la Federación de 1935, en donde se establecía que los recursos fueran asignados de acuerdo al objeto específico del gasto.

Cuarenta años más tarde, en 1976 se emprende una reforma administrativa para reorganizar la Administración Pública Federal (APF), se promulga la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal (LOAPF), de donde se deriva la creación de la Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP); días después, se decretó la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal (LPCGPF), que impuso como técnica presupuestal el Presupuesto por Programas; sin embargo no es hasta 1983 cuando se establece la Ley de Planeación, que vincula de manera más amplia la presupuestación con los grandes objetivos nacionales, al mismo tiempo que se reforma la Constitución Política con la finalidad de articular el Sistema de Planeación Democrática del Desarrollo Nacional (Vera; Martínez, 2011).

De acuerdo con la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad hacendaria actual (LFPRH), el sistema de Evaluación del Desempeño es un conjunto de elementos metodológicos que permiten:

a) Valorar objetivamente el desempeño de los programas.
b) Verificar el cumplimiento de metas y objetivos.
c) Conocer el impacto social de los programas con base en indicadores estratégicos y de gestión.

Lo anterior permite establecer los dos grandes componentes del Sistema de Evaluación del Desempeño:

a) Evaluación de las políticas públicas y programas presupuestarios, para verificar el grado de cumplimiento de objetivos y metas.
b) Gestión para la calidad del gasto, enfocado en la mejora del funcionamiento de las instituciones y en sus resultados; promover la eficiencia, eficacia, modernización en la prestación de servicios, la productividad en el desempeño de sus funciones y la reducción de los gastos de operación.

En este contexto, se inserta el presupuesto de  género, que, bajo esta perspectiva sí debe permitir orientar el esfuerzo del personal público y el conjunto de recursos financieros, jurídicos, materiales y culturales hacía la verdadera transformación de las condiciones de carencia, desequilibrio o injusticia social.

La persistente situación de desigualdad entre mujeres y hombres lleva a contemplar con mirada crítica las estructuras económicas, la distribución del gasto público, los sistemas de recaudación o las alegaciones de neutralidad de las políticas presupuestarias.

Esta inquietud viene siendo manifestada desde distintos foros internacionales como los de Naciones Unidas en su Informe sobre los Derechos de la Mujer (1985), la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social de Copenhague (1995) o la IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer en Beijing (1995).

Diversas iniciativas a lo largo del mundo secundan esta preocupación por el sesgo de género de las políticas económicas y, principalmente, la ignorancia y falta de conciencia sobre su existencia y sobre cómo éste afecta al impacto en las mujeres de gran parte de las medidas, incluso de las más bienintencionadas. Muchas mujeres, y hombres, se preguntan por qué los avances no son mayores y más rápidos, por qué se producen fenómenos recientes como la feminización de la pobreza, qué se está haciendo y qué se puede hacer desde los poderes públicos.

Los presupuestos con enfoque de género constituyen una de las maneras por las que los gobiernos pueden cumplir sus compromisos relacionados con el género de una forma efectiva. Tal enfoque a menudo pone de manifiesto el sesgo de género de la mayor parte de las políticas (Emakunde, 2006).

Este sesgo implica un costo social que se produce en forma de:

Desigualdad entre hombres y mujeres;
Resultados deficientes de las políticas;
Menor desarrollo de las capacidades de las personas;
Menor tiempo libre;
Menor bienestar tanto para hombres como para mujeres.

La diferencia de posición social y económica entre mujeres y hombres implica que muchas políticas y presupuestos considerados neutrales al género afectan de forma diferente a unos y a otros. Por esta razón, es importante dotar a los presupuestos de un enfoque que tenga en cuenta a las mujeres, que no sea “indiferente al género”.

Dicho enfoque no consiste en la asignación de recursos a programas específicamente dirigidos a las mujeres, que frecuentemente suponen no más de una mínima fracción en los presupuestos públicos. Lo que es más, la mayor parte del gasto público no está orientado de forma específica a hombres o a mujeres. Sin embargo, esto no significa que el impacto de género en el gasto sea neutral, ni tampoco que lo sean los métodos de recaudación.

Asimismo, una razón que avala la conveniencia de tal análisis sensible al género de los presupuestos públicos radica en la necesidad de evitar las pérdidas que una nación puede sufrir como consecuencia de no tener en cuenta las implicaciones de género del gasto y del ingreso público. Algunos ejemplos de ello son:

Falsas Economías. Los recortes en el gasto público a menudo se basan en falsos razonamientos económicos, ya que finalmente revierten en un incremento del trabajo no pagado de las mujeres. Ej.: los recortes en los gastos de salud a menudo suponen para las mujeres:

Disminución del tiempo que pueden dedicar al trabajo remunerado, y por tanto de ingresos públicos por los impuestos correspondientes,

Disminución del tiempo dedicado a actividades comunitarias, y por tanto aumento de la necesidad de gasto público en trabajadores sociales, etc.

Deficiencia de Objetivos. La ayuda a las familias sin recursos para facilitar el bienestar de la infancia a menudo se canaliza a través del cabeza de familia, en detrimento de la persona que efectivamente se encarga de su cuidado. Existen diversos estudios que demuestran que los ingresos por tal concepto distribuidos a las madres tienen un mayor impacto positivo en el bienestar de los niños y niñas; sin embargo, muchas políticas ignoran este hecho.

Pérdida de Resultados. La ausencia de la consideración de género en la planificación del gasto público, por ejemplo en educación, provoca situaciones de desventaja en cuanto a la educación de las niñas. Numerosos estudios demuestran que los países con una tasa comparativa de educación primaria o secundaria de niñas respecto a niños menor del 0,75 pueden esperar niveles de PIB inferiores hasta en un 25% respecto a aquéllos con menor disparidad de género en los gastos de educación.

A la hora de analizar un presupuesto con enfoque de género es importante tener en cuenta que:

ü  No son presupuestos separados para las mujeres ni para los hombres.

ü  Se concentran en una conciencia de género y en su incorporación transversal en todos los aspectos de la elaboración de presupuestos a nivel nacional y local.

ü  Promueven el uso más efectivo de los recursos para lograr tanto la igualdad de género como el desarrollo humano.

ü  Hacen seguimiento y evalúan el gasto y el ingreso público desde un enfoque de género.

ü  Promueven la participación de los grupos de mujeres.

ü  Enfatizan la re-elaboración de prioridades en lugar del incremento del gasto público en general.

ü  Destacan la re-orientación de los programas dentro de sectores, en lugar de cambios de las cantidades asignadas a sectores específicos.

Hay experiencias provechosas y dignas de análisis, como las que publica el programa hábitat de la ONU, que se aplican en países como la India con triple condición de marginalidad femenina, al igual que se hace en naciones como Sri Lanka, Barbados, St. Kitts and Nevis, Sudáfrica, Fiji, Namibia, Suiza, Filipinas, Mozambique, Australia, Reino Unido o Canadá, con importantes resultados.

EJES PARA LA ACCIÓN:

Finalmente, se comentan algunas estrategias clave para actuar con una perspectiva integral en materia de transformación social para la equidad de género a nivel local.

1.    Es imprescindible una verdadera descentralización de la vida nacional. Sin recursos y sin capacidad de decisión a nivel municipal, difícilmente podrá repercutirse la política pública municipal para la equidad de género.
2.    La reforma municipal pendiente debe favorecer instrumentos clave como es la capacidad de planeación económica y social, de la que hoy carece al ser visto el municipio, desde su diseño constitucional, como un sistema de producción de bienes y servicios esencialmente urbanos, tal como se le consideró en la reforma municipal de 1982 que le incorporó el catálogo de servicios que ahora le conocemos, mismos que contrastan con las necesidades humanas y sociales de las ciudades actuales.
3.    Es necesario avanzar en materia de institucionalización de las políticas públicas de género, mediante la creación de institutos o mecanismos específicos en todos los municipios, la incorporación de la perspectiva en los planes de desarrollo municipal y en los programas operativos anuales.
4.    La instancia del comité para la planeación del desarrollo municipal, que debe existir por ley en todos los municipios del país, concebida de manera participativa y representativa, debería tener una vertiente o comisión de género para impulsar las políticas municipales y medir sus objetivos
5.    Está en curso el proceso de homologación de sistemas de registro contable en todos los municipios del país, a partir de la nueva ley de contabilidad gubernamental de 1999. Es necesario culminarla e incorporar en el sistema de registro del gasto la función de equidad de género como mecanismo transversal del gasto público municipal.
6.    Contando con la base administrativa mínima, se hace preciso extender la práctica de estructurar presupuestos basados en resultados y presupuestos de género, consiguiendo círculos virtuosos de política pública que alivien los planes, los programas, los presupuestos e indicadores específicos para monitorear permanentemente el logro de objetivos de equidad de género. Los indicadores de resultados deben valorar dos planos: el nacional y el específico a nivel local.

Estas reflexiones, se subraya, tienen el propósito de reconocer que para lograr las reformas políticas vinculadas a la equidad de género es necesario incorporar la reforma administrativa en el ámbito local, que permita darle viabilidad o materializar logros concretos en materia de igualación de las relaciones entre hombres y mujeres en todos los campos de la actividad económica, política y social. Las reformas parciales son posibles, pero tienen el costo de alargar los procesos y de propiciar resultados no deseados.

Hasta hace unos años, al concepto de globalización se opuso el de glocalización, sintetizado por la idea de actuar localmente y pensar globalmente. Hoy día, en un mundo caracterizado por el renacimiento de la vida local, esto es más cierto que nunca y probablemente sea la ruta más certera para el éxito, mediante el emprendimiento de la reforma local, que es al mismo tiempo la reforma de la comunidad, la reforma de la ciudad y la reforma de la base fundamental del tejido y la organización social y política de todo el estado nacional.


REFERENCIAS:

Barrera D. y Massolo A. El municipio. Un reto para la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, México, Inmujeres, PNUD y Gimtrap. 2003.

Blanco, C., La Reforma del Estado y la Política Social, Política Económica vs. Política Social, en CLAD, Reforma y Democracia, No. 1, noviembre de 1993

COFIPE, en H. Cámara de Diputados. http://www.diputados.gob.mx. 2011.

Emakunde, Presupuestos Públicos en Clave de Género, Instituto Vasco de la Mujer, España, 2006.

Federation of Canadian Municipalities and City of Montreal (Femmes et Ville Program) “A City Tailored to Women:The Role of Municipal Governments in Achieving Gender Equality.” Ottawa and Montreal. 2004.

Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (2008). Agenda desde lo local, en:

Kliksberg, B., Capital Social y Cultura, Claves Olvidadas del Desarrollo, Foro de Política sobre "Cultura, Desarrollo e Integración",INTAL- BID, Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina y Fundación El Libro, Buenos Aires.  20 y 21 de abril de 2000.

Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, http://www.diputados.gob.mx. 2011.

Mény, I., y  Thoenig, J.C., Las Políticas Públicas, Madrid, Tecnos, 1999. 

Osborne, D. y Gaebler, T., La Reinvención del Gobierno,  La Influencia del Espíritu Empresarial en el Sector Público, Barcelona, Paidós, 1997, 

Peñalva, S.,   Gobierno y Democracia Local en América Latina,  Santiago de Chile, CLACSO, 1989, 

Putnam, R.,    Making Democracy Work, Princeton, Princeton University Press, 1993.

Presupuesto de Egresos de la Federación para 2012. . http://www.diputados.gob.mx. 2011.

Vera, M. Finanzas Públicas Federales y Estatales. Manual. Auditoria Superior de la Federación. México, 2010.

Vera, M., Martínez, C. Construcción y Fiscalización de Indicadores de Gestión y de Resultados. Manual. Auditoria Superior de la Federación. México, 2011.




miércoles, 13 de enero de 2010

El fortalecimiento de los gobiernos locales en México a través de las relaciones internacionales.

Salvador Ruíz Sánchez

Inmersos en la era de la globalización es cada vez más común hablar de que los Estados Nacionales han experimentado una paulatina apertura al comercio exterior, lo que indudablemente nos ha puesto en una inminente trasnacionalización expresada en la formación de organismos multinacionales, bloques económicos y políticos, sin embargo dada la dinámica del entorno globalizador las instancias de poder local han tenido que trascender las fronteras nacionales y buscar insertarse en sus propias relaciones internacionales. Los conceptos de política exterior y relaciones internacionales han experimentado una transformación constante. Actualmente, la participación de los gobiernos subnacionales (entendidos como gobiernos estatales o municipales) en el escenario mundial es no sólo un fenómeno evidente sino creciente.
Los niveles de pobreza y exclusión, el desempleo, el deterioro ambiental y las limitaciones de acceso a los servicios públicos y a la vivienda, son algunos de los temas centrales de las agendas locales de gobierno que recientemente obligan a considerar nuevas formas de asociación de los niveles territoriales en América Latina, los gobiernos de las grandes ciudades y las regiones tienen la tarea de enfrentar los problemas relacionados con el crecimiento acelerado de la población urbana, asuntos como la seguridad de sus habitantes,
Se considera que la actividad internacional de los gobiernos subnacionales presupone que éstos tienen un amplio grado de autonomía en los asuntos internos de su competencia y que su incursión en la política exterior busca extender internacionalmente su incidencia sobre cuestiones como comercio, inversiones y medio ambiente por ello los gobiernos subnacionales se han insertado como actores importantes en el sistema internacional.
Los municipios adoptan un papel cada vez más dinámico en la propia política exterior de sus países, así como en el ámbito internacional, en el que, sin cesar, cooperan, compiten, declaran, forman grupos de interés, crean su propio aparato diplomático, se promocionan o se exhiben, en un sistema político como el mexicano se da un entrecruzamiento de compromisos, acciones, relaciones y hasta conflictos entre los niveles de gobierno y los poderes de la Federación, donde hoy la Entidad federal y el municipio resaltan por varias situaciones y condiciones: a) las integraciones macroeconómicas internacionales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el Acuerdo Global México. Unión Europea, la pretensión de formar parte del Área de Libre Comercio de las Américas o la participación insistente al Plan Puebla-Panamá, como ejemplos, b) la globalización en general, pero especialmente del comercio, de las finanzas, de la producción y de los servicios, c) la mayor dependencia económica de México a Estados Unidos y d) los crecientes flujos migratorios internacionales.

La cooperación internacional entendida como Entendida como una de las interacciones básicas del sistema y un instrumento al servicio de la política económica y social. Y es en este orden que los municipios mexicanos han encontrado en la cooperación internacional un instrumento idóneo para alcanzar algunos de sus objetivos prioritarios en materia de crecimiento económico y de desarrollo.
Al tiempo que algunos temas internacionales –como la defensa de los derechos humanos y el respeto a las minorías- se han vuelto domésticos, muchos temas domésticos se han internacionalizado, abriendo espacios y oportunidades para que los gobiernos locales planteen sus intereses y visiones sobre los mismos, pero también sobre el diseño de la política exterior de sus propios países, el protagonismo de los gobiernos subnacionales (estatal y municipal) en el ámbito internacional se sitúa en un contexto en el que la agenda mundial se ha diversificado para incluir una amplia variedad de asuntos económicos, sociales, culturales y ambientales que anteriormente se encontraban bajo la jurisdicción de los gobiernos locales.
Si bien la dimensión internacional de los municipios, es tratada desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales como novedosa, este tipo de interacción tiene una historia cercana en la constitución de la primera organización de autoridades locales y de aquellos hermanamientos constituidos en los años de la Posguerra.

Existen varias formas de vincular a los Gobiernos Locales y las relaciones internacionales estos vínculos puede ir desde el nivel formal que tienen las entidades municipales ya sea con sus homólogos en el extranjero o bien por medio de la actividad que desarrollan más allá de las fronteras nacionales para insertarse de mejor manera en el proceso de internacionalización y el informal que pueden ir desde comidas de negocios y las conversaciones telefónicas.

En este caso, acostumbran a ser características de las regiones fronterizas o de regiones relativamente próximas, como por ejemplo la relación que se da entre alcaldes de las ciudades fronterizas de México-Estados Unidos- Canadá. En otro nivel se podrían citar aquellas relaciones de los entes locales en el marco de la política exterior del Estado, por medio de su participación en Comisiones Mixtas/Binacionales como en el caso de México, o bien por algún compromiso que el Estado haya asumido y pase por determinación de éste a ser responsabilidad del municipio. Asimismo se tienen aquellas acciones derivadas del cumplimiento de obligaciones que vienen impuestas por tratados o convenios bilaterales y/o internacionales o, en su caso, la participación de estas entidades subestatales en la celebración de tratados.

Ahora bien, cuando se habla de las relaciones intergubernamentales es común pensar, en primer lugar, en conexiones diversas entre agencias de un mismo nivel o de niveles distintos, pero en la práctica también se dan otras formas de vinculación, como por ejemplo, la representación política regional al interior de los poderes de la Unión, en el caso México contamos con una representación política regional expresada en el sistema de cámaras (senadores y diputados en el sistema bicameral), pero en el funcionamiento cotidiano la lógica de intereses locales se expresa con mayor claridad en las relaciones entre los gobiernos regionales de las Entidades federativas y municipios con la Federación (particularmente el poder Ejecutivo).

En el contexto bilateral con Estados Unidos y multilateral a nivel internacional, otras realidades en la política exterior y en las relaciones internacionales de México existían, por ejemplo, solamente acuerdos y tratados de intercambio comercial, financiero y cultural, pero que no iban más allá de lo determinante de la geopolítica por la vecindad con Estados Unidos.
La participación de los gobiernos subnacionales en las relaciones internacionales y la política exterior ha sido definido por los estudiosos del tema como la “paradiplomacia”, que se caracteriza por el establecimiento de contactos formales, informales, permanentes, con entidades extranjeras públicas o privadas, con el objeto de promover asuntos socioeconómicos o políticos, así como otras dimensiones externas de las propias competencias constitucionales de los gobiernos locales. Esto no excluye la existencia de otras formas de participación subnacional en el proceso de la política exterior, más directamente subordinadas a las prioridades y objetivos de los gobiernos centrales, ni el creciente papel de los gobiernos subnacionales en estructuras multilaterales para la gobernabilidad local y regional.
Los municipios pueden desarrollar en el exterior determinadas actividades relativas a la materia de su conveniencia y competencia, estas actividades no tienen una afectación a la política exterior del Estado. Además de que las mismas se realizan previo consentimiento del Gobierno, o bien en el ámbito de las directrices y de la coordinación por éste establecidas o estipuladas en los ordenamientos jurídicos correspondientes, las interacciones que se dan entre los gobiernos locales cobran especial relevancia para la planeación y puesta en marcha de políticas de desarrollo regional y urbano. En la medida en que temas que recaen bajo la jurisdicción de los gobiernos subnacionales de convierten en materia de negociación y compromiso internacional, los mecanismos de articulación intergubernamental internos juegan un papel decisivo para que la voz de éstos sea considerada en todo el proceso.
Un ejemplo claro de ello es la creciente necesidad de establecer criterios de planeación e implementación de políticas metropolitanas con perspectivas de futuro en las ciudades más importantes del país. Más allá de la mera vinculación política, los acuerdos de hermanamiento ofrecen un potencial importante para dar viabilidad a proyectos que se traduzcan en beneficios específicos para las comunidades, por lo que es importante que vayan acompañados de la identificación de objetivos comunes, la determinación de tareas concretas y, de ser posible, de un calendario de actividades.
En la mayoría de los casos, los municipios firman convenios o acuerdos directamente, sin informar de ello a las instituciones competentes, ya sea porque hay un desconocimiento de la normatividad vigente, o bien porque prefieren ahorrarse el camino burocrático a recorrer en la regulación de tal o cual convenio y al participar en la cooperación internacional por medio de las asociaciones nacionales de municipios o por medio del asociacionismo municipal a escala internacional, su regulación escapa del derecho público al privado, al ser estas asociaciones de carácter civil. En México el caso especifico de organizaciones como AMMAC, AALMAC, CONAMM y CONAGO.
Los gobiernos subnacionales pueden ejercer de distinta forma su participación en las relaciones internacionales y la política exterior. Independientemente del énfasis y el tipo de intervención, los gobiernos subnacionales por lo general recurren a acciones tales como; a) establecer oficinas permanentes en capitales o centros industriales o comerciales en el extranjero, con el fin de atraer inversión, promover el comercio, negociar directamente con empresarios y gobiernos, así como obtener información y tener cierta influencia en las políticas comerciales e industriales de los otros países, b) Participar en Asociaciones de Gobiernos Locales, ya sea nacionales, regionales o internacionales, que han desarrollado esquemas de gestión de la oferta y la demanda de cooperación externa para los gobiernos locales.
El desarrollo de la actividad internacional local tiene una explicación pragmática. Ya sea que los estados y municipios estén desencantados con la política exterior federal, o bien que perciban que ésta es inefectiva para promover sus intereses, los gobiernos subnacionales buscan su fortalecimiento institucional y financiero a través de la vinculación internacional, generando un efecto de imitación en otros gobiernos locales.
El tema del hermanamiento entre ciudades merece una mención especial. Reconocido por la Asamblea General de las Naciones Unidas como un “mecanismo de cooperación excepcional” y como complemento de la cooperación entre estados y organizaciones intergubernamentales, dentro del marco legal mexicano tanto la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal (artículo 28, fracción I) como la Ley sobre Celebración de Tratados otorgan a la Secretaría de Relaciones Exteriores facultades para coordinar las acciones del país en el exterior, incluyendo la celebración de acuerdos interinstitucionales suscritos por la administración pública federal, estatal o municipal, entre los que se encuentran los acuerdos de hermanamiento. Más allá de la mera vinculación política, los acuerdos de hermanamiento ofrecen un potencial importante para dar viabilidad a proyectos que se traduzcan en beneficios específicos para las comunidades, por lo que es importante que vayan acompañados de la identificación de objetivos comunes, la determinación de tareas concretas y, de ser posible, de un calendario de actividades.
Las motivaciones económicas tienen también un peso muy fuerte en las relaciones internacionales y obedecen no sólo a la necesidad de exportar bienes y servicios, obtener inversiones, expandir el empleo y promover el turismo, sino cada vez más a la búsqueda de que las voces de los gobiernos locales sean escuchadas en la negociación de acuerdos internacionales negociados y ratificados por el Estado nacional, en este sentido, los tratados de libre comercio han sido uno de los detonadores más claros para lograr la movilización de los gobiernos locales en el área internacional. Sin lugar a duda, la interdependencia económica conduce a la formación de alianzas y estrategias comunes entre los gobiernos subnacionales que comparten el acceso a ciertos recursos naturales o vocaciones productivas específicas, así como flujos comerciales significativos.
En la medida en que las decisiones nacionales sobre libre comercio tienen un impacto regional diferenciado, los gobiernos subnacionales han articulado estrategias para lograr que sus intereses sean considerados en las decisiones sobre la apertura e incluso en las disputas comerciales bilaterales o multilaterales. Adicionalmente, en función de la distribución de competencias existentes, en muchos casos es imprescindible que el gobierno nacional consulte y cuente con el concurso de los gobiernos subnacionales para proponer estrategias de solución a las controversias que se presenten.
La dinámica de los asuntos transfronterizos constituye un factor de gran importancia para impulsar a los gobiernos subnacionales de distintos países para interactuar. La solución de problemas de contaminación, agua, tránsito de vehículos y personas, contrabando y otras formas de delincuencia obligan a la discusión y búsqueda de soluciones comunes para el bienestar de las respectivas poblaciones.
Las constituciones de la mayoría de los países establecen claramente el monopolio del gobierno federal/nacional sobre las relaciones internacionales y buscan asegurar que exista suficiente consistencia y autoridad para controlar las actividades exteriores de Estado. En otros países, existen consultas más o menos institucionalizadas entre el gobierno nacional y los gobiernos locales para discutir asuntos internacionales. En el caso de Canadá, estas consultas se dan sobre una base informal, pero hay ejemplos de participación y consulta formal en el ámbito de la Unión Europea, a través del Comité de las Regiones y Autoridades Locales de la Unión Europea.
La creciente actividad internacional de los gobiernos locales ha sido vista como una amenaza para los defensores irrestrictos del Estado-nación, pero más bien es un elemento que refleja la vitalidad democrática, cultural y económica de un país (sobre todo, de una federación), bajo el supuesto de que el gobierno nacional no necesariamente representa los intereses de todas sus unidades constitutivas, además de que en los Estados federales no se trata de gobiernos subordinados, con una relación jerárquica entre ellos, sino más bien como gobiernos coordinados que poseen facultades tanto exclusivas como concurrentes.

No obstante, los gobiernos estatales y municipales han emprendido estrategias de internacionalización que revisten las formas descritas anteriormente (instalación de oficinas en el extranjero, giras, participación en ferias, ofrecimiento como sedes de eventos internacionales, etc.). En México, la constitución no considera a los gobiernos estatales y municipales al establecer las características de la política exterior, definidas en la fracción X del artículo 89 para el Ejecutivo federal y en la fracción I del artículo 76 para el Senado de la República, para el caso de los estados, está prohibido expresamente en el artículo 117 la celebración de “alianza o tratado con otro estado o con las potencias extranjeras”.
Los gobiernos subnacionales enfrentan desafíos complejos en su vinculación con el ámbito internacional, pero éste ofrece un potencial enorme y muy variado para establecer alianzas en beneficio de las respectivas poblaciones, la actual agenda internacional otorga un papel importante al debate y la generación de propuestas en materia de descentralización, fortalecimiento de los gobiernos locales y coordinación intergubernamental. La multiplicidad de programas, proyectos y estudios sobre estos temas constituyen áreas de oportunidad para afianzar el posicionamiento de los gobiernos locales en el ámbito internacional y aprovechar cabalmente la amplia oferta de cooperación de que disponen.
Por ello, es de imprescindible importancia que tanto en los niveles académicos así como en la administración pública el tema de las relaciones internacionales a nivel de gobiernos subnacionales cobre una mayor fuerza tanto para dar impulso al desarrollo económico de las entidades, así como también el intercambio de tecnologías y experiencias para hacer frente a problemas comunes.
Se deben de dar pasos importantes, es innegable la necesidad de adecuar nuestro marco constitucional para subsanar primeramente el la prohibición de asociaciones intergubernamentales entre los niveles estatal y municipal en nuestro país, reformar al articulo 26 en lo que se refiere a que el Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional, y llevará al cabo la regulación y fomento de las actividades que demande el interés general en el marco de libertades que otorga esta Constitución; el articulo 115 la cual se refiere a que los Municipios, previo acuerdo entre sus ayuntamientos, podrán coordinarse y asociarse para la más eficaz prestación de los servicios públicos o el mejor ejercicio de las funciones que les correspondan. En este caso y tratándose de la asociación de municipios de dos o más Estados, deberán contar con la aprobación de las legislaturas de los Estados respectivas. Así mismo cuando a juicio del ayuntamiento respectivo sea necesario, podrán celebrar convenios con el Estado para que éste, de manera directa o a través del organismo correspondiente, se haga cargo en forma temporal de algunos de ellos, o bien se presten o ejerzan coordinadamente por el Estado y el propio municipio y finalmente el artículo 117; los Estados no pueden, en ningún caso:

Celebrar alianza, tratado o coalición con otro Estado. Además de la creación de una nueva ley secundaria llamada “Ley general para el fomento de las asociaciones intergubernamentales como entidades de interés público”

Es claro que no se busca que las relaciones internacionales entre los gobiernos subnacionales interfieran en las facultadas exclusivas del Estado Nacional, sin embargo se puede trabajar en temas específicos; el medio ambiente, la delincuencia, educación, mejoras en la calidad de los servicios, temas metropolitanos y alianzas estratégicas en cuanto a comercio local, hay que concluir que las relaciones internacionales no son ni deben ser exclusivas del gobierno federal, los gobiernos subnacionales en la medida de que su propia dinámica de crecimiento lo permita y con la debida interpretación y adecuación constitucional deben tomar un papel importante como actores en las esferas de la administración pública global.


Bibliografía
- Cabrero Rodolfo García del Castillo Enrique. Relaciones intergubernamentales en México. Los nuevos escenarios y la nueva agenda de estudios. “Gobiernos locales. Democracia y Reforma del Estado”. 2º. Congreso IGLOM. Red de Investigadores en Gobiernos de México.

- Guillén López Tonatiuh. Federalismo, gobiernos locales y democracia 17. Cuadernos de Divulgación de la cultura democrática. http://deceyec.ife.org.mx/federalismo.htm

- Ramos García José Maria. Gobiernos Locales y la Cooperación transfronteriza México-EUA. Espiral, septiembre-diciembre, Vol.9, Número 25. Universidad de Guadalajara.

miércoles, 11 de marzo de 2009

El Desarrollo Local

EL DESARROLLO LOCAL

ALBERTO GONZÁLEZ HARARI
MAESTRÍA EN ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
INSTITUTO INTERNACIONAL DEL DERECHO Y DEL ESTADO


El presente trabajo tiene por objeto definir al desarrollo local, precisar su objetivo desde distintas vertientes, describiendo brevemente los factores que inciden en el tema del presente ensayo como son: el crecimiento económico local y el empleo, el capital social y su construcción, los agentes del desarrollo, la globalización y el propio desarrollo local.

Mi inclinación por el tema del Desarrollo Local para la realización de este ensayo, es debido a que considero que es un tema añejo, pero siempre actual y que desafortunadamente ha sido olvidado por diversas administraciones, o tal vez, considero a título personal, no se le ha dado la debida y suficiente importancia en nuestro país, pese a ser un punto toral en el quehacer político de México.

El Desarrollo Local es un tema por demás esgrimido en los discursos políticos, pero que dista de la realidad que viven, lamentablemente distintas regiones de nuestra patria. En la mayoría de las ocasiones se utiliza como bandera electoral, pero al pasar la euforia se concibe como un lastre para intereses particulares y de grupos.

Es por ello, que insisto en su importancia, tema siempre presente y pocas veces atendido.







(ENSAYO)

En primer término es necesario definir los términos “Desarrollo” y “Local”, para con posterioridad manejar y entender el concepto de “Desarrollo Local”.

Al respecto, la lengua castellana refiere al “Desarrollo” como la acción y efecto de desarrollar, entendido como “Aumentar, acrecentar, perfeccionar y mejorar”[1]; no obstante lo anterior, considero que debemos ir más allá en el concepto, y según el Mtro. Luis Pineda, Coordinador del Programa de Fortalecimiento Municipal y Desarrollo Local de DECA, Equipo Pueblo, A.C, es “Una condición social dentro de un país, en la cual las necesidades auténticas de su población se satisfacen con el uso racional y sostenible de recursos y sistemas naturales. La utilización de los recursos estaría basada en una tecnología que respeta los aspectos culturales y los derechos humanos”[2].

En tanto que el concepto de “Local” se concibe como “Perteneciente o relativo a una región, es decir, a una porción de territorio determinada por caracteres geográficos, étnicos, lingüísticos y administrativos”[3].

Una vez acotados los dos conceptos anteriores, podemos decir que el “Desarrollo Local” es una estrategia de desarrollo que surge y tiene sus cimientos a partir de una serie de características y particularidades relativas a cada territorio y colectividad.

Y precisamente es en las comunidades de nuestro país y con los agentes de desarrollo (Ciudadanos, Comerciantes, Industriales, Instituciones financieras nacionales e internacionales, Fundaciones, Agencias de cooperación nacional e internacional, Empresas sociales, Gobiernos nacionales y extranjeros), los que deben definir y determinar las metodologías de actuación, la pertinencia de políticas, programas y acciones a ejecutar. Es por ello que cada modelo de desarrollo local tiene un sello particular.
Ahora bien, y continuando con el orden de ideas, considero por demás importante dejar claro el objetivo que persigue el Desarrollo Local, siendo éste el de impulsar el logro de una mayor calidad de vida de la población en su conjunto, a partir de una perspectiva de Derechos Humanos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, basado estrictamente en tres ejes importantes como son la gobernanza, el desarrollo del capital social y el desarrollo económico.

Ahora bien, es menester, antes de continuar con el ensayo de mérito hacer algunas anotaciones de carácter histórico respecto del Desarrollo Local, y para ello vuelvo a citar al Mtro. Luis Pineda, siendo éstas las siguientes:

• “La Posguerra se vislumbra con una idea de crecimiento y de apoyo a los países afectados directamente por la guerra y a los que estuvieron cooperando con ella.

• En los 50’s y 60’s se advierte un espíritu de impulso a la modernidad basada en la industrialización.

• En los 70’s se ubicó como un elemento catalizador que procuraba cerrar la brecha entre los países desarrollados y los subdesarrollados.

• En los 80’s se advierte el deterioro medioambiental y se coloca como un punto importante en la agenda la propuesta de medidas disciplinarias en lo fiscal, político y económico pero también en la preservación del ambiente para las futuras generaciones.

• En los 90’s se basa en el Consenso de Washington y las políticas de ajuste estructural y a finales de esos años aparece el concepto de sustentabilidad y sostenibilidad”[4].

Un vez expresado lo anterior, veo importante hacer alusión al Desarrollo Económico Local, y al respecto hay que decir que los principales programas de Desarrollo Económico Local son los que se refieren a la dinamización empresarial (fortalecer y atraer empresas), el fomento del empleo (políticas activas de generación de empleo) y el asociativismo local (búsqueda de escalas productivas desde el territorio).

Se trata de apostar a la construcción de un nuevo tipo de competitividad de corte territorial, donde las empresas y los gobiernos locales tienen un nuevo rol, ahora sí central, a cumplir.

Para un efectivo Desarrollo Económico Local existen 11 instrumentos que lo promueven, siendo éstos:

1. Planes estratégicos de desarrollo económico, ambiental y social;
2. Asociativismo local, para potenciar la capacidad de varias localidades y alianzas con otros niveles del Estado local y central;
3. Alianzas público-privadas, para asociar a los agentes públicos con los agentes privados y no gubernamentales;
4. Parques industriales de diverso concepto y generación;
5. Incubadoras para apoyar a pequeñas empresas tradicionales e incubadoras innovadoras, para estimular a empresas con tecnologías de punta;
6. Programas de extensión y apoyo técnico a las empresas medianas y pequeñas en asociación, a menudo, con las instituciones académicas;
7. Investigación para la innovación productiva, en alianza con las instituciones académicas o, incluso, con empresas internacionales;
8. Servicios e instrumentos de financiamiento, de modalidad y costos razonables adaptados a cada tamaño y tipo de empresa;
9. Servicios de apoyo para la comercialización y el mercadeo de los productos;
10. Formación diferenciada de recursos humanos técnicos y gerenciales; y
11. Instrumentos de promoción del territorio y de los productos allí generados reales por medios reales y virtuales.

Según Borja y Castells “El desarrollo de las localidades entendido como la mejora en el nivel de vida de la población local, debe considerar tres dimensiones:

Económica, en la que los empresarios locales usan su capacidad para organizar los factores productivos locales con niveles de productividad suficientes para ser competitivos en los mercados;

Sociocultural, en que los valores y las instituciones sirven de base al proceso de desarrollo;

Político-administrativa en que las políticas territoriales permiten crear un entorno económico local favorable, protegerlo de interferencias externas e impulsar el desarrollo local.

• Lo global y lo local son complementarios, creadores conjuntos de sinergia social y económica.

• La conducción estratégica de este proceso debe estar en lo local global en el nuevo sistema tecno-económico, cuestión como centro de gestión de lo que puede apreciarse en tres ámbitos principales:

– El de la productividad y competitividad económicas,

– El de la integración socio-cultural y

– El de la representación y gestión políticas”.

Pero al hablar de Desarrollo Local no podemos soslayar a nuestro país del contexto internacional, y es por ello que estimo importante hacer una breve alusión a las siguientes ideas:

• El modelo de acumulación de capital plantea problemas de regulación como la gestión del mercado de trabajo o la adaptación y difusión de la tecnología moderna que las instituciones que fueron eficaces durante la última fase expansiva del ciclo, no son capaces de afrontar, existiendo altas tasas de desempleo y uso de tecnologías inadecuadas.

• Los instrumentos de intervención del Estado han perdido eficacia en la regulación de la economía, lo que produce un desajuste entre las demandas de regulación y el marco socio institucional.

• La reestructuración del Estado está impulsando formas nuevas en la gestión pública como es la política de desarrollo local.

• Hoy las comunidades locales buscan respuesta a sus problemas intentando dinamizar el ajuste de los sistemas productivos locales.

• Algunos gobiernos locales han intervenido en el proceso, impulsando políticas encaminadas a solucionar los problemas que presenta la reestructuración productiva.

Lo anterior, nos lleva inevitablemente a hablar de algunas de las causas generadoras de la pobreza, siendo éstas:

• Economía tradicional, de lento crecimiento, junto a un fuerte incremento demográfico. Al aumentar la población más rápido que la producción y la riqueza, el resultado es un empobrecimiento progresivo de conjunto.

• Mala distribución de la riqueza y el ingreso. La desigual distribución del capital genera mala distribución del ingreso y esto tiende a perpetuar las desigualdades sociales. Los pobres no llegan siquiera a poseer un capital mínimo para trabajar como productores individuales autosuficientes.

• Insuficiente poder político y organizacional. Los pobres están mal representados en la estructura institucional y política. No tienen organizaciones que los representen genuinamente y sus organizaciones sociales son débiles.

Continuando con el ámbito internacional, considero de vital importancia referirme al concepto de Desarrollo Humano según las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), siendo éste: “El desarrollo humano es un proceso en el cual se amplían las oportunidades del ser humano... A todos los niveles del desarrollo, las tres más esenciales son disfrutar de una vida prolongada y saludable, adquirir conocimientos y tener acceso a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida decente. Si no se poseen estas oportunidades esenciales, muchas otras alternativas continuarán siendo inaccesibles. Pero el desarrollo humano no termina allí. Otras oportunidades altamente valoradas por muchas personas, van desde libertad política, económica y social, hasta la posibilidad de ser creativo y productivo, respetarse a sí mismo y disfrutar de la garantía de derechos humanos”[5].

Por lo que hemos ido analizando a lo largo del presente ensayo, considero que la medición del Desarrollo Local es algo vital para cualquier país y de manera particular para México, es por ello que doy paso a hablar de los los “Indicadores de Desarrollo como instrumentos de seguimiento y evaluación”, y al respecto habrá que decir que como tipos de evaluación existen dos principales: “la evaluación ex-ante” y “la evaluación concomitante (monitoreo)”; la primera evalúa el contexto socioeconómico e institucional, los problemas sociales relevantes, las necesidades detectadas, la población objetivo, las estrategias de acción etc.; mientras que la segunda evaluación se desarrolla durante la ejecución del plan proyecto o política pública. Se evalúan las actividades del proceso mientras éstas se están desarrollando, identificando los aciertos, los errores, las dificultades.
Ahora bien, como parte de la exposición deseo compartir con el lector diversos aspectos que derivan, pero a la vez inciden en el Desarrollo Local, señalando de manera comparativa en cada uno de estos aspectos, tanto el enfoque tradicional como las nuevas tendencias, cabe dar crédito a que tal material lo cito como parte del Diplomado en Desarrollo Local y Planeación Municipal Participativa, que me encuentro cursando a la fecha de elaboración del presente trabajo, y que es impartido por el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED), el Instituto Nacional de Desarrollo Social (INDESOL) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Xochimilco; siendo lo siguiente:
1. Recursos físicos y su gestión:
Enfoque tradicional
Ø Patrimonio poco valorado
Ø Explotación de los recursos sin tener en cuenta su renovación
Ø Contaminación
Nuevas tendencias
Ø Revaloración del patrimonio
Ø Integración del desarrollo económico
Ø Aumentar el interés sobre espacios y recursos
Ø Racionalización de agua y energía

2. Cultura e identidad:
Enfoque tradicional
Ø La “salvación y los saberes solo pueden venir de fuera”
Ø Homogeneidad
Ø Baja autoestima
Ø Pérdida de valores
Nuevas tendencias
Ø Valoración de las culturas locales
Ø Implicación de la población en las estrategias locales
Ø Aumentar la confianza de la población en sí y en sus capacidades


3. Recursos humanos:
Enfoque tradicional
Ø Ciudades "dormitorio"
Ø Creación de servicios ajenos a las comunidades
Ø Formación de jóvenes para realizar empleos fuera del territorio
Nuevas tendencias
Ø Generación de empresas locales
Ø Implicación de la población en servicios colectivos
Ø Creación de condiciones locales para el empleo de jóvenes

4. Recursos financieros y gobernación:
Enfoque tradicional
Ø Función administrativa
Ø Centrado en obra pública
Ø Dependiente de fondos federales y estatales
Ø Desvinculado de la vida económica
Nuevas tendencias
Ø Organizar la cooperación local
Ø Fomento del desarrollo económico local
Ø Generación financiera con grupos e instancias diversas
Ø Comprometido con la población en el Desarrollo Local

5. Conocimientos técnicos y competencias:
Enfoque tradicional
Ø Desvalorización del conocimiento técnico local
Ø Inclusión de personal externo
Ø Desinformación
Nuevas tendencias
Ø Revaloración de la experiencia técnica local
Ø Capacitación y promoción del personal local
Ø Acceso a mayor información



6. Actividades y empresas:
Enfoque tradicional
Ø Empleo de mano de obra barata
Ø No se forma a la población
Ø Se saca el valor añadido del lugar
Ø No hay retención del ahorro
Ø Separación entre formación y la actividad
Nuevas tendencias
Ø Nuevas formas de empleo
Ø Valoración de saberes tradicionales
Ø Movilización del ahorro local
Ø Revaloración y modernización de los oficios tradicionales
Ø Aprender haciendo

7. Mercados, relaciones externas:
Enfoque tradicional
Ø Acaparamiento
Ø Intermediarismo
Ø Relaciones limitadas
Nuevas tendencias
Ø Ubicación de nichos
Ø Vinculación con los mercados urbanos (bienes y servicios)
Ø Establecimiento de circuitos cortos y largos de comercialización
Ø Exportación a mercado justo

8. Imagen y percepción:
Enfoque tradicional
Ø Imagen arcaica
Ø Atraso
Ø Atención insuficiente a la estética
Nuevas tendencias
Ø Afirmación de una modernidad apropiada
Ø Renovación de pueblos y patrimonio
Ø Reutilización de símbolos de identidad local[6]

Estimo por demás conveniente realizar un análisis del contexto del Desarrollo, lo cual permite identificar las oportunidades y limitaciones de la comunidad. Se consideran seis factores del contexto de desarrollo:

ð Económico (empleo, ingresos, tecnología, otros)
ð Social (educación, salud, vivienda, saneamiento básico)
ð Cultural (valores, normas, creencias, tradiciones, diversidad étnica, otros)
ð Demográfico (población: densidad, tasas de crecimiento, fecundidad, mortalidad)
ð Ambiental (suelos, recursos forestales, recursos hídricos, biodiversidad, otros)
ð Político/institucional (organizaciones y asociaciones locales, grupos de mujeres, liderazgo, participación, otros)

Continuando con el orden de ideas, al hablar de Desarrollo Local es inevitable aludir al tema de los egresos, y para ello es menester decir que éstos son contrarios a los ingresos, es decir los gastos que se efectúan a partir de los ingresos obtenidos como resultado de la facultad recaudatoria que realiza el propio Estado.

Para hacer mención de los egresos es necesario hacer referencia al Presupuesto de Egresos de la Federación, y de manera particular al correspondiente al presente Ejercicio Fiscal 2008[7]. Asimismo, el control y la evaluación del gasto público federal se debe realizar de manera ordenada y responsable, teniendo como límites los previstos en la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, en la disposiciones jurídicas a las que remita dicha Ley, así como en el citado Presupuesto de Egresos de la Federación; y corresponde al Ejecutivo Federal a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ser la instancia encargada de la interpretación de tal normatividad.

En este mismo orden de ideas, es menester indicar que el gasto neto total previsto en el Presupuesto de Egresos, importa la cantidad de $2,569,450,200,000.00, y corresponde al total de los ingresos aprobados en la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2008[8].

Tal cantidad es distribuida conforme a los Anexos del mismo Presupuesto de Egresos, y para efectos se divide cada uno de ellos en Ramos, Conceptos y Montos Aprobados. Todos estos rubros en conjunto atienden al Desarrollo Regional, pero desde un punto de vista particular considero que hay dos Ramos que son por demás representativos para el presente ensayo, y ellos son el Ramo 20 relativo al Desarrollo Social, y el Ramo 33 inherente a las Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios; en el caso del Ramo 20 atiende a los Programas Sociales como los son el Programa de Coinversión Social (suma de esfuerzos del gobierno y la sociedad civil organizada a favor de los grupos sociales menos favorecidos en todas sus vertientes); el Programa de Apoyo a las Instancias de Mujeres en las Entidades Federativas; Programas Alimentarios, de Vivienda, de Espacios Públicos, entre otros.

A su vez, el invocado Ramo 33 atiende a fondos de aportación referentes a la educación básica y normal; servicios de salud; infraestructura social, tanto estatal como municipal; fortalecimiento de los municipios y de las demarcaciones territoriales del Distrito Federal; asistencia social e infraestructura educativa; educación tecnológica y de adultos; seguridad pública de los Estados y del Distrito Federal; así como el fortalecimiento de las Entidades Federativas.

Por otra parte hay que señalar la existencia de dos premisas básicas en torno al tema que nos ocupa, a saber:

1. El bienestar comunitario es directamente proporcional a la solidez y al desarrollo administrativo e institucional de los gobiernos locales.

2. El gobierno local como actor económico tiene capacidad de promover la transformación de su entorno si tiene proyecto, alianzas y gestión idóneas.

En complemento a las ideas antes expuestas es necesario hablar de un tema de suma importancia, y es el relativo al “Motor para el Desarrollo Local”, entendido como la capacidad de un espacio para generar una visión y proyecto propio de desarrollo junto con una dinámica interna de producción y distribución de bienes y servicios. Todo indica que se necesita un motor endógeno para que el desarrollo sea sostenible: Inversión externa necesaria pero no suficiente para un desarrollo sostenido.

Para construirlo se requiere establecer acuerdos estratégicos entre gobierno, empresarios y grupos de la sociedad. Es importante una acción pública efectiva que genere redes de política pública para el desarrollo.

Para ello son considerados factores clave: continuidad de la gestión pública, coordinación intergubernamental, profesionalización y participación comunitaria. Dirigir los esfuerzos públicos y privados a proteger la cohesión social es crucial para todas las partes. A su vez, una política local de empleo busca creación de empresas, creación de puestos de trabajo y fortalecimiento de puestos de trabajo.

Además considero la conveniencia de hablar acerca de las ideas para llevar a cabo un Plan Estratégico en cuanto a la Mejora del Gasto, y para ello habrá que referirse a las ideas siguientes[9]: Asociacionismo estatal e intermunicipalidad; Colaboración con otros municipios para solucionar problemas comunes y negociar en mejores condiciones; Incrementar la eficiencia y mejor aprovechamiento de los recursos (vehículos, energía eléctrica, telefonía y celulares, etcétera); Relación de exigencia profesional a proveedores, priorizar locales y regionales; Prioridad en la prestación de servicios; Modernizar los sistemas de control interno; Políticas de austeridad, ahorro, reuso y reciclaje; Presupuesto bien elaborado y utilizado; Implantar Tecnologías de la Información y de la Comunicación de mínimo costo; Capacitación y profesionalización del personal; Asegurar adecuada operación y mantenimiento de la infraestructura y del equipo; Transparencia y rendición de cuentas generan confianza en los contribuyentes; y Revisar cobertura y calidad de servicios públicos.
























(CONCLUSIONES)

A manera de conclusiones, considero importante señalar a algunos retos que enfrenta el Desarrollo Local, los cuales se refieren a:

• Trabajar para generar cultura de pago, pero también, cultura de cobro. México requiere una fuerte presencia fiscal, siempre de forma proporcional y equitativa. Factor redistributivo.

• Calificar y auditar son prácticas necesarias y crecientes.

• El uso intensivo de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) permite acelerar procesos, mejorar control, optimizar la administración hacendaria y, sobre todo, tener una visión integral de la dinámica de gobierno y de su territorio.

• Ahora existen nuevas formas de financiamiento y operación de servicios públicos que involucran al sector privado: Evaluar opciones integralmente con perspectiva ganar – ganar y visión de mediano plazo.

• Considerar la opción de financiamiento sólo para proyectos viables, factibles y de alto impacto social.

• El desarrollo sustentable tiene que ver con nuestra calidad de vida y puede ser rentable.

A partir del presente año 2008, Los recursos federales ejercidos por las entidades federativas, los municipios o cualquier ente público de carácter local, se evaluarán con base en indicadores estratégicos y de gestión, por instancias técnicas independientes de las instituciones que ejercen los recursos. La evaluación de los recursos federales ejercidos por entidades federativas y municipios se llevará a cabo conforme las mismas bases sobre las que se evalúan los recursos de la federación.


BIBLIOGRAFÍA




LIBROS


1. Pequeño Larousse Ilustrado, Primera edición, Ed. Larousse-Bordas, México, 1996.


LEGISLACIÓN

1. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Promulgada el 05 de febrero de 1917.

2. Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2008.
Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de diciembre de 2007.


OTROS

1. Ponencia titulada “Articulación entre gobierno y sociedad para impulsar el desarrollo local”, llevada a cabo en el Instituto Nacional de Desarrollo Social el 30 de mayo de 2008.

2. Videoconferencia impartida en el Instituto Nacional de Desarrollo Social el día 21 de agosto de 2008, con motivo del Diplomado en Desarrollo Local y Planeación Municipal Participativa

3. Videoconferencia impartida en el Instituto Nacional de Desarrollo Social el día 03 de octubre de 2008, con motivo del Diplomado en Desarrollo Local y Planeación Municipal Participativa

4. Documento de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) 2007.
[1] Pequeño Larousse Ilustrado, pág. 331
[2] Ponencia titulada “Articulación entre gobierno y sociedad para impulsar el desarrollo local”, llevada a cabo en el Instituto Nacional de Desarrollo Social el 30 de mayo de 2008.
[3] Pequeño Larousse Ilustrado, pág. 883
[4] Ponencia titulada “Articulación entre gobierno y sociedad para impulsar el desarrollo local”, llevada a cabo en el Instituto Nacional de Desarrollo Social el 30 de mayo de 2008.
[5] Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) 2007.
[6] Videoconferencia impartida en el Instituto Nacional de Desarrollo Social el día 21 de agosto de 2008, con motivo del Diplomado en Desarrollo Local y Planeación Municipal Participativa.
[7] Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2008. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de diciembre de 2007.
[8] Artículo 3del Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2008.
[9] Videoconferencia impartida en el Instituto Nacional de Desarrollo Social el día 03 de octubre de 2008, con motivo del Diplomado en Desarrollo Local y Planeación Municipal Participativa.